Imagen Benoit Courti
Obedientemente,
al llegar a su casa y como le indicaran, la mujer se cambió el tapón de gasas
que presionaba la herida. Salió un manojo empapado de un carmín brillante. Un
río tibio y dulce fluyó por su boca. Ya tenía listo otro montoncito de
compresas que aplicó con cuidado y sostuvo apretando las mandíbulas. Dejó pasar
media hora y repitió la operación con el mismo resultado.
Cada tanto separaba los labios y el
espejo le devolvía unos dientes de vampiro que acababan de morder a su víctima.
Con un hisopo intentó inútilmente limpiarlos sin abrir demasiado la boca. Un
hilito ya se le escapaba por una comisura. No debía ni escupir ni agacharse ni
hacerse enjuagues o buches.
El
riachuelo manaba suave y sin pausa, encharcando la cavidad bucal. Inclinó
apenas la cabeza y un surtidor, de un rojo impertinente, desbarató la blancura
del lavatorio. No hubo merienda ni cena, solo algunos sorbitos de agua
corrompida por el gusto de la sangre.
Casi había
agotado el stock de gasas que, famélicas, absorbían el rico jugo que brotaba de
lo que parecía un cráter. El festín de Drácula seguía.
Llamó por
teléfono para pedir instrucciones. Oyó el ring-ring que se prolongaba hasta un
corte brusco. Ni el
contestador salta, pensó ella, que se había acomodado el enorme tapón para
emitir algún sonido coherente.
Y así
hasta que llegó la noche.
Respiró su
propio miedo, se vio pálida, puro ojos, los labios salpicados con grumos que se
iban secando. Se recostó en varios almohadones, la cabeza erguida, rodeada de
pañuelos de papel, las gasas restantes y un tazón como receptáculo de su
líquido esencial. No apagó el velador; la soledad le dio un mordisco y le
expandió la sensación de que era la única sobreviviente de un mundo en ruinas.
Pronto también el dormitorio se derrumbaría.
Imaginó
sus venas cada vez más finitas y se preguntó qué color toman las venas vacías.
Le costaba mantener las mandíbulas tensas, le dolía el cuello, pero si las
aflojaba y entreabría los labios se le meterían esos moscardones que rondaban
cerca de su cara. Intentó formar una barrera con las manos. De dónde vendrían si
todos los vidrios estaban cerrados. Emitían un zumbido monótono, adormecedor y
ella luchó para que sus párpados no se bajaran como persianas vencidas.
Cuando volvió a abrirlos el sol doraba
las paredes. Tenía la boca seca, amarga, quitó las gasas amarronadas, con la
lengua tanteó en la encía superior el hueco que había quedado después
de la extracción de la muela del juicio. No dolía y la hemorragia había cesado.
Volvió la mirada hacia la mesita de luz: allí estaba el tazón con la sangre y
unos moscardones flotaban entre islotes de coágulos.
© Mirella S.
— 2016 —
Waww... al estilo Poe. Me dejaste muda e impresionada. Cualquier estilo en el que desarrolles tus cuentos, son un placer para el lector, en especial para los que nos gusta este modelo misterioso.
ResponderEliminar¡¡Aplausos!!
mariarosa
Gracias, Mariarosa, me gusta crear cualquier tipo de clima en lo que escribo... en este caso es un poco sangriento... jajaja.
EliminarBesos.
¡Aaggg! por fin llegó el final y pude abrir la boca. La sangre me fluía, su olor, su color... y esos moscardones.
ResponderEliminarEres genial escribiendo. ¡Felicidades!
Son experiencias que todos pasamos, con su respectivo miedo que nos puede llevar al delirio.
EliminarContenta de que te haya gustado, María Pilar.
Gracias por tu comentario y la visita.
Besos.
Muy bueno
ResponderEliminarBesos
Es un gusto que te haya parecido bueno, Chaly.
EliminarGracias y besos.
Inquietante
ResponderEliminarBesos
Lamento la inquietud, pero esa era la idea, profe.
EliminarBesos.
Seguramente, de nuestro paso por el dentista todos podríamos tener recuerdos similares pero...
de ningún modo seríamos capaces de contarlos con el excelente ritmo que tu le das.
Tampoco seríamos capaces de urdir un sorprendente final tan... 'apoteósico' como el tuyo.
Un abrazo
· LMA · & · CR ·
Esa situación la viví el año pasado y cuando se me fue el susto escribí todo el proceso. Resultaba muy insípido, apenas con gusto a sangre y un tiempo después apareció el final con moscardones incluidos.
EliminarBolo, gracias por tu paso y tus opiniones.
Abrazo.
Pues sí que la dejó desjuisdiciada...
ResponderEliminarRespirar el propio miedo debe ser espantoso.
Un abrazo
Quedó desjuiciada y desquiciada, son momentos feos los que pasamos con los dentistas.
EliminarGracias, Pilar, otro abrazo para vos.
I should be alarmed from your tale,
ResponderEliminarbut I find myself aroused.
I love your story.
😛😚
Thanks for reading the tale, but I tested out the English translation and it's terribly bad.
EliminarHowever you could grasp the idea.
Kisses, Rick.
ERES GENIAL!!!!
ResponderEliminarABRAZOS
Me alegra que lo veas así, lo escribí para soltar ideas.
EliminarBesos.
Hay un refrán que dice "los catalanes de las piedras hacen panes"... bueno, pues tú igual... de la muela del juicio haces arte.
ResponderEliminarBesos.
No sé, Torito, para mí es una especie de ejercicio para no dejar de escribir, porque no aparecen nuevas historias.
EliminarGracias y besos.
Me ha encantado ... el juego que le has sacado a una extracción de muela...suerte que no te extrajeron el juicio... genial Mirella
ResponderEliminarAbrazos
Y quizás un poco de juicio se me fue con la extracción, porque antes no me hubiera animado a publicarlo.
EliminarGracias y besos, Esme.
Un poco gótica nos has venido hoy, y nos vuelves a sorprender con un relato en el que jugamos a adivinar, empezamos a suponer, pero no esperamos ese final, tus finales siempre son otros a los que nosotros suponemos. Un abrazo grandote
ResponderEliminarCada tanto hay que variar la temática, para que los lectores no se aburran. Es muy importante que no adivines el final desde el principio, así se mantiene la tensión.
EliminarGracias, Ester, otro abrazo y bien apretadito.
Has logrado con la reiteración que uno sienta como esa latosa sangre no deje de fluir y crezca el malestar. Me ha gustado mucho Mire. Son moscas verdad, porque al principio tuve duda, se salieron con la suya aunque se ahogaron.
ResponderEliminarEn el segundo párrafo se te escondió una sílaba en escapaba. Y en el siguiente párrafo la tilde de sólo.
Lo he disfrutado, como todos.
Te abrazo fuerte. Beeeesos
Se le dice moscardones a moscas grandes con zumbido fuerte. Ya corregí la palabra, pero hace poco más de un año que el adverbio "solo" no lleva más tilde, queda igual al adjetivo solo. Únicamente se acetúa si van muy juntos en la frase y se puede prestar a confusión. Cosas de la RAE.
EliminarMe alegra tu disfrute, Gildo.
Abrazos y beeeesos.
Los dentistas, grandes torturadores, recuerdo que en la película Brazil, dirigida por Terry Gilliam, al protagonista, en la parte final del film, la dictadura de turno, lo sienta en un sillón de dentista para destruirlo.
ResponderEliminarBuena descripción de la pérdida de la muela de juicio, volví a sentir ese horror cuando tuve que pasar por ese vía crucis...!
Abrazo, Mirel!!
No me hables de dentistas, que estoy pasando las de Caín con un implante que me hicieron. La extracción de la muela del juicio fue espantosa.
EliminarSe ha usado mucho como tortura sacar los dientes sin anestesia y a tirones.
Gracias, Edu y también otro abrazo.
La lectura te mantiene quieto con la incertidumbre del siguiente renglón. Disfrute de ella. Saludos +mirella S. Nos leemos!! 🐝
ResponderEliminarEsa era la intención, porque no hay prácticamente historia.
EliminarMe alegro haberlo logrado.
Saludos, Josetxu, y gracias por la visita.
Pensé que el remate venía por el lado de la violencia hacia la mujer, pero me sorprendiste. Muy bueno, Mirella.
ResponderEliminarSaludos.
Nada que ver Raúl, esta vuelta te despisté por completo.
EliminarCreí que desde el principio se entendía que era la extracción de una muela o de un diente.
Gracias y muchos saludos.
Genial. Lo vi. Es el único especialista que me da pavor.
ResponderEliminarFuera vampiros de cualquier tipo ;)
Plas, plas, plas.
Besos, Bella dama.
Y gracias por estas joyitas tuyas.
La joyita de hoy resultó un poco ensangrentada... todos se identificaron porque el odontólogo causa terror al más pintado.
EliminarMúltiples besos y agradecimientos, Zarcita.
Tiene un aura inquietante y oscura, me figuraba algún tipo de agresión, me ha sorprendido el final. Lo mejor sin duda es su plasticidad, todos esos elementos que evocan una sensación, tanto que el relato se ve más que se lee. Buen trabajo.
ResponderEliminarSaludos.
Lo de la visualización del relato es algo que siempre busqué lograr y me alegra que la mayoría lo note. Debe ser porque siempre me gustó mucho el cine y, cuando escribo, primero veo la imagen antes de encontrar las palabras.
EliminarMuchas gracias por la lectura, Gerardo.
Saludos.
Siempre es una delicia leerte porque siempre me trasladas a una época y momentos que me gusta sentir aunque sea en la lectura.
ResponderEliminarBesos y una gran abrazo :)
En este caso, Nieves, no te traslades porque la experiencia fue muy desagradable y eso que el dentista era un buen profesional.
EliminarGracias, linda, un abrazote.
Mirella:
ResponderEliminarHas logrado que centre toda mi atención en el desarrollo de la historia; ya desde la primera linea logras crear un aire de dramatismo y de suspenso que se mantiene hasta el final cuando desvelas, de una vez por todas, la causa de la hemorragia.
Una buena historia a partir de algo tan doloroso y desagradable como la extracción de una pieza dental.
Te dejo un fuerte abrazo.
Como en este caso soy la protagonista de la breve historia, pensé que ya desde los primeros párrafos se entendía que el problema de la sangre en la boca era por una extracción. Veo que todos se sorprendieron con el final, cuando lo digo explícitamente.
EliminarLo de las moscas (moscardones) fue una fantasía que se me ocurrió a último momento, en la realidad todavía no entré en ese delirio... jajaja...
Agradezco mucho tu comentario, Gustavo.
Abrazo grande.
Sentí que la historia venía por el lado de lo macabro, o lo fantástico, tal vez me dejé llevar por la seducción de la palabra vampiro, hasta que llegaste al desenlace que me dio vuelta la cabeza. Muy bueno Mirella.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ariel
Fue una especie de desahogo por la experiencia vivida y un ejercicio para escribir algo que, por hache o por be, siempre estoy posponiendo.
EliminarComo le dije a Gustavo, pensé que se entendía de entrada el origen de la hemorragia, pero veo que no.
Muchas gracias, Ariel por pasar, con un abrazo.
Vaya misterio hasta el final.Muy bueno!! Dichosos diemtes la lata que nos dan. Es al único profesional que voy de los nervios Mirella.
ResponderEliminarBuen jueves.
Besos.
Hace casi un año que estoy haciéndome un tratamiento en la boca y la extracción y la posterior hemorragia me acobardaron bastante, pero tengo que seguir.
EliminarGracias, Laura, me da gusto que el texto te haya mantenido interesada hasta el final.
Besos, linda.
Te he leído despistada por ese vampiro que lo impregnaba todo, imaginando que era algún tipo de iniciación que le habían hecho (desconozco si eso se da en el mundo vampiril jajaja) pero lo cierto es que era casi peor, una visita al torturador por excelencia, digo yo que encima que nos torturan los dentistas llega el momento de pagar y te apuñalan.
ResponderEliminarMuy bueno como has mantenido el misterio hasta el final.
Un beso
Tremenda profesión y además de todo el dolor y las molestias que ocasionan los tratamientos odontológicos, encima te vacían los bolsillos.
EliminarLo del vampiro era una imagen, nada más y me alegro que te atrapara la intriga.
Muy agradecida, Conxita, con un abrazo.
Hola Mirella, el compañero Ariel me ha recomendado que te leyera, y he comenzado por este desjuiziada tan original y bien contado. Hay que tener una potente imaginación para desde el sillón del dentista volar hasta conformar una historia como estas.
ResponderEliminarYa solamente con este relato me has enganchado Mirella, y estoy muy contenta de haberte venido a leer, pues me gusta tu originalidad, el no caer en lugares comunes y darle un enfoque “hematológico” distinto a una historia vampiresca y odontóloga con muy buen juicio.
Te felicito.
Bienvenida Tara, contenta de que te engancharas con el relato, aunque no es lo que habitualmente escribo, pero de vez en cuando me gusta experimentar con distintos géneros y a este le agregué un toque fantástico con lo de las moscas.
EliminarAriel es un gran compañero de letras, que siempre está difundiendo mis trabajos.
Gracias por la visita y te dejo un gran abrazo.
Imaginé un tipo con una gran herida tirado en el frío piso. No pensé fuera una muela. Vaya cosa.
ResponderEliminarUn abrazo
Cada cual imaginó lo suyo y repito lo que digo siempre: una vez que se terminó de escribir algo ya no le pertenece al autor, cada lector se apropia del texto desde aquello que le inspira.
EliminarOtro abrazo, linda.
Que bien escrito está este relato Mirella, con imágenes que dibujan en la mente del lector las escenas que intentas transmitir. No se que tienen los dentistas que a todos nos aterran, y esa sensación está presente a lo largo de todo el relato, aún cuando no sabemos exactamente de que se trata hasta el último párrafo. Gran imaginación para sacarle tanto jugo a un hecho más o menos cotidiano. Un saludo.
ResponderEliminarFijate qué mal está mi imaginación que para poder escribir algo tengo que recurrir a la extracción de una muela y sus consecuencias, tanto físicas como mentales. Veo que gustó, entonces me alegro de haberlo publicado, porque estaba muy reticente de hacerlo.
EliminarMil gracias, Jorge, con un abrazo.
Inpactante diria yo...la tensión no para en todo el relato...
ResponderEliminarHace poco,terminé con el dentista ( al menos de momento) me sacaron 7 muelas...pero muy bien y eso que ,miedo no tengo: pánico, si .
jajajaja
pero bueno , muy bien .
Un gran abrazo.
No es para menos tener pánico después de semejante experiencia. Espero que en ninguna de las extracciones te haya ocurrido algo parecido a lo del relato.
EliminarMuchas gracias por la visita y el comentario, Joaki.
También un fuerte abrazo.
Lo has descrito tan bien que me ha entrado dentera...
ResponderEliminarEres increíble.
Besos y feliz fin de semana.
Lo lamento, Celia, sé que el tema dientes es sensible para todos.
EliminarGracias por pasar, guapa, espero que tus cosas marchen bien.
Besos y felicidades.
Me ha encantado. Con el título "Desjuiciada" podrían interpretarse muchas cosas y tu has empleado, a pesar del dolor que a todos nos causa, la más inofensiva.
EliminarEmplear la palabra Drácula para despistarnos, ha sido un acierto.
¡Feliz fin de semana a ti y todos tus seguidores!
ANGALU
www.acueductoazul.blogspot.com
Gracias, Angalu, bienvenida.
EliminarNo usé la imagen del vampiro o de Drácula para despistar, surgió espontáneamente en el texto mientras lo escribía. Como es un hecho que me ocurrió, (salvo lo de las moscas... jeje), describí lo que me iba sucediendo.
Pasaré a visitarte.
Abrazo.
¡Y eso que ya se le había pasado la anestesia! En mi caso recuerdo sobre todo eso cuando me quitaron dos de golpe, esa sensación de adormecimiento, de sentir la babilla en la comisura. Un estupendo relato que demuestra cómo "con ojos de escritor" todo puede ser trasladado al papel. Excelente uso del ambivalente título. Un abrazo!
ResponderEliminarAprendí que las "grandes ideas o tramas" vienen muy de vez en cuando y que lo mejor es tratar de sacar partido de los pequeños acontecimientos cotidianaos.
EliminarGracias por lo de estupendo y por la lectura, David.
Un abrazo.
Toda extracción es traumática, pero algunas se convierten en pesadillas.
ResponderEliminarGracias, Julio.
Muchos saludos.
Bien entramado, como de costumbre el estilo y ambientación perfectos, tensión, sorpresa al final y el inevitable saber ferroso de la gasa en la herida de la boca (aún lo tengo en la boca, te juro que ahí está). Si éste es tu entrenamiento porque no se te ocurre qué escribir, que siga así, Mirella, que te aseguro que merece una buena lectura. Ha sido un placer pasar por aquí una vez más.
ResponderEliminar¡Un abrazote, Mirella! ^_^
Sigo extrañando las historias con cierta trama, con varios personajes que se me ocurrían antes. Ahora tengo que apelar a que me saquen una muela y a sus posteriores complicaciones para producir un texto. Me siento medio frustrada, Jorge, pero la imaginación así como viene se va.
EliminarUn fuerte abrazo y gracias por pasar.
Fenomenal, me ha sorprendido del todo la historia. Me estaba imaginando algo mucho más truculento, la verdad, que una mera extracción dental. Llevo ya 6 sacados, así que algo entiendo del asunto jajaja
ResponderEliminarQue haya una sorpresa ya es algo. Parece que todos esperaban que fuese una vampira o algo por el estilo, sin embargo, fue un "desjuiciamiento" que se complicó.
EliminarBasada en un hecho real (mío), también tuve muchas extracciones pero ninguna así de fea.
Gracias, Holen, con un abrazote.
Muy buen relato Mirella. Me cuesta mucho pasar por los formatos de blogs que tenéis con el G+.
ResponderEliminarPero bueno . Hoy pude dejarte mi huella.
Un abrazo.
Me encantó la viveza del relato.
Bs.
Un gusto que el sistema de G+ haya sido benévolo y te haya permitido pasar.
EliminarMe alegro mucho que disfrutaras de la lectura.
Besos.
Se me olvidó.
ResponderEliminarSoy Amapola Azzul. Enhorabuena.
Gracias, Amapola por dejar tu nombre.
Eliminar¡Qué bien mantienes la intriga! Imaginaba lo peor, a punto de un fatal desenlace. Creas un clima de suspense sombrío, inquietante.
ResponderEliminar¡Qué bueno, Mirella! Mi felicitación.
Un abrazo.
Lo del desenlace tremendo parece que era algo muy esperado por todos.
EliminarPor lo que veo igualmente quedaste conforme, lo que me alegra mucho.
Gracias, Fanny, con otro abrazo.
Jodido el asunto de las bocas y las dentaduras. Los que sí los tiene sanos son los vampiros, aunque en este caso el asunto vaya por otros derroteros. Pues no sé si te lo creerás querida Mirella, por aquello que siempre estoy con el cachondeo y bromas, pero yo tuve dos colmillos de leche hasta los cincuenta y tantos años, hasta que me los tuvieron que sacar, porque lo de leche no daban paso a los verdaderos y buenos, que venían empujando desde atrás. Con uno no hubo problema, pero con otro me hicieron bastantes pupa, porque me tuvieron que rajar por dentro media boca. Y mí padre contaba que de joven, ya sabes tú que antes la gente hacia muchas barbaridades, le sacaron una muela en vivo, ni anestesista ni leches, porque decía que estaba rabiando de dolor de muelas, y donde se la extrajeron, el dentista decía que carecía de anestesia para pincharle.
ResponderEliminarBesos y abrazos Mirella.
No me extraña nada a esta altura de mi vida, cada cuerpo tiene sus cosas raras. Lo de tu padre es de terror, pero sé que en una época usaban muy poco la anestesia.
EliminarEspero que estés mejor de las molestias que te ocasiona la gota y reanudes tu vida normal, con tus viajecitos y los siguientes posteos con las fotos.
Un abrazo inmenso, querido Rafa.
Gracias querida Mirella, ya estoy mejor de la gota. Pero no sé cómo cojones me ha dado, cuando no bebo, ni como marisco, mi nada que suba el ácido úrico. Supongo que lo produce mi organismo, porque excesos de grasas tampoco como, y los triglicéridos y el colesterol casi siempre lo tengo también por niveles por encima de lo normal.
ResponderEliminarBesos querida.
Me alegro mucho, Rafa. Cuando no estás se te extraña.
EliminarBesos.
En mi caso me han quitado las 4 muelas de juicio... Así que...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Entonces "desjuiciado" por partida cuádruple...Jeje.
EliminarGracias por pasar, José.
Saludos.
Busqué en tu perfil porque además de los videos quería leer lo que escribís y me gustó mucho este, con el toque de suspenso y terminado con humor.
ResponderEliminarSaludos
Me da mucha alegría que te gusten mis textos y te tomes el trabajo de leer varios.
EliminarGracias, Simón.