lunes, 23 de septiembre de 2013

Maternal







Creo que la psicóloga lo dijo para sacarme la culpa. Ella afirma que no existe el instinto maternal, que es puramente un producto de la cultura.
Me acuerdo de mi vieja y de las tías ¿de dónde sacaban toda esa amorosidad que me hacía sentir entre almohadones de plumas? Sin embargo yo no la heredé, no hay nada maternal en mí. A veces tampoco siento amor. O quizás sea por mi creencia de lo que debería ser el amor. Si todo se reduce a creencias equivocadas, cómo cambiarlas, no soy una revolucionaria.
Lo único cierto es que a Matías no quise tenerlo y si lo hice fue por Javier. Él nunca me hubiera perdonado si desechaba ese conjunto de células que, día tras día, se multiplicaban dentro de mí.
No pensé en batitas, escarpines o cunas. Organizaba el futuro para que eso innominado no se interpusiera entre Javier y yo ni entorpeciera mi profesión.
La panza se me fue estirando y una vida la hacía palpitar. Javier era el sol, yo cieno que rezumaba agua tóxica.
Cuando Matías nació y me lo mostraron tuve un presentimiento. Me pareció un paquetito rosa que traía algo averiado. Los médicos lo descubrieron al año. Javier iba de un especialista a otro y ninguno se ponía de acuerdo con el diagnóstico.
En los primeros meses apenas lo tocaba, herida por mi propia indiferencia y por la crueldad de mis pensamientos. A medida que crecía no pude ignorar sus gritos de urraca ni los silencios que duraban días.
Cuando habla —porque sí sabe hablar— es una avalancha que barre con las palabras de los otros. Durante la etapa callada siento temor de mirarlo a los ojos; su transparencia marina inunda los míos y se me escapan lágrimas incongruentes, que no pueden provenir de mi alma esteparia.
Tal vez sean de impotencia o de rabia, porque arden y corroen mi piel como ácido. O acaso es por la culpa, según la psicóloga. En un mundo que sacraliza la función maternal es algo monstruoso que una mujer no sienta el impulso de nutrir, proteger, dar la vida si es necesario. Lo que dice ella en la terapia no me sosiega y me convenzo más y más de que la averiada soy yo.

Matías tenía cinco años y Javier tuvo que viajar por cuestiones de trabajo, la niñera se enfermó y me encontré abandonada a mi suerte.
Él estaba en fase cotorra y me perseguía por las habitaciones con sus chillidos y su charla convulsa. Me contaba, en sus mínimos detalles, las películas que había visto, inclusive los diálogos. Pensando que se callaría, alquilé docenas de películas, pero mientras las miraba, él repetía los sonidos y hasta se anticipaba a los parlamentos. Después de una semana, en la que apenas durmió, vino el silencio y el aletargamiento.
Se quedaba con los ojos cerrados; los abría sólo para mirarme. Yo le devolvía la turbieza de los míos. Era como si se hubiera retirado a algún rincón monástico de sí mismo y entonces me sentía más libre para mis actividades y programar el modo de encarar su siguiente etapa.

Una mañana me desperté con una sensación rara, no tenía ganas de ir al estudio en el que estoy a punto de ser socia. Inventé una excusa y pasé el día dando vueltas, entrando a cada rato en el dormitorio de Matías. Él me miraba sin pestañear y esa fue la primera vez que lloré. Me fui corriendo, no quería que me viera, sin saber si me veía, si realmente estaba allí.
Ya transcurrieron varios meses, en los que tomé decisiones absurdas, que aún no consigo explicarme. Despedí a la niñera, dejé terapia, pedí una licencia en el estudio.
Me dedico a observar a Matías. Le alquilo menos películas, a veces junto coraje y lo acompaño cuando las ve y las describe con su graznido afónico. No intento acallarlo, comprendí que es su forma de comunicarse. Tampoco busco que hable en el período siguiente. Sé que es demasiado poco lo que hago.
Ahora, cuando está en silencio y nos miramos, no me escapo para ocultar el barro líquido que drenan mis ojos. Esta tarde, por primera vez, ha quebrado el mutismo.
—¿Por qué llorás mami? —dijo con la voz de un pájaro sin canto.

©  Mirella S.  — 2013 —




1.  Acrílico de Rita Romero
2.  Óleo de Vassillis Perros.







58 comentarios:

  1. Muy bien escrito (o descrito) Mirella, aunque fuerte. El final, luego de adentrarse en ese sentimiento de rechazo, es como una bofetada, y a la vez encierra cierta ternura que nos lleva a recapacitar.
    Un beso.

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    1. Es un tema fuerte, Vivian y dudé en publicarlo, porque puede interpretarse mal.
      Intenté ser lo más objetiva posible, describí lo que escuché y observé en varias oportunidades y traté de ubicarme en esa mujer y entenderla. Me costó.
      Un abrazo fuerte y a ver cuando publicás alguno de tus hermosos textos.

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  2. Uy, qué fuerte!!! Pero pasa...justo hoy publiqué algo sobre esto de "dar por sobreentendidas" algunas capacidades de cada uno de los géneros. No todas las mujeres tienen sentimientos maternales...y quién dijo que eso está mal? Pero cuando éstos despiertan, cuando se produce ese "clic" como en tu historia, nada, NADA, es superior ni se antepone. Ay, Mirella, Mirella...sos genial. Bacio.

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    1. Todavía no pude pasar por tu blog, tuve un día complejo.
      Este tema es muy controvertido y hay distintas opiniones, bastante encontradas. Para serte sincera no tengo una posición definida al respecto. Me dolió bastante escribirlo.
      Gracias, Patzy, por estar siempre.
      Un altro bacione.

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  3. Muy bien escrito. Curiosamente hace un momento que he tenido una conversación sobre el tema

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    1. Gracias, profe. Me hubiera gustado saber tu opinión.
      Muchos saludos.

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  4. Yo creo que el sentimiento maternal o paternal está allí en algún lugar escondido hasta que la presencia del bebé lo hace explotar y entonces es cuando invade todo, absolutamente todo.

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    1. Angelines, también quiero creer eso, pero en muchos casos no se da, o se logra a través de un largo proceso de sufrimiento.
      Te agradezco la visita y te dejo un gran abrazo.

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  5. es instinto, o es sentimiento de culpa o es un todo en el texto
    conozco casos donde las mujeres deciden no tener hijos, y no lo extrañan
    otras que como tu protagonista no lo desean , pero deciden tener al bebe por no perder a la pareja, otras por darle un sentido a su vida etc etc etc, y están las que simplemente solo desean y aman el ser madres

    La maternidad es algo que se siente que se desarrolla y que también se modifica si hay otro enfoque (cultural, social, económico etc etc)

    sin duda es un tema donde primero le compete a la mujer decidir y luego a su pareja y luego a la sociedad, pero esto también es revisable según los paradigmas socioreligiosos y morales de cada sociedad

    abrazos

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    1. La maternidad es una de las cosas más complejas por las que tiene que pasar una mujer. Culturalmente lo que se esperaba de ella era que fuese buena madre y atender al marido. Y no me estoy yendo a tiempos inmemoriales, en ciertas sociedades ese mandato está todavía vigente.
      Hoy la mujer quiere descubrir y desarrollar sus potencialidades, tiene múltiples inquietudes, pero creo que siguen pesando los antiguos mandamientos que generan culpa y frustraciones.
      Es un tema que da para mucho debate.
      Gracias Elisa por dejar tu opinión.
      Un abrazo.

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  6. ¡-----! cada linea es una letra. Muy duro el relato, casi ni al final se recupera el latido porque me he quedado prendida. Hilvanas las letras perfectamente. Un abrazo

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    1. No pude descifrar qué letras contienen las líneas, son cinco... Me pone contenta de que el relato te enganchara hasta el final, aunque es un tema duro.
      Un gusto que pases por aquí, Ester.
      Un gran abrazo.

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  7. A lo mejor él es la lágrima que habitaba en ti, no sé.
    Un beso.

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    1. Amapola, no es un relato autobiográfico. Escuché a una psicóloga decir que el instinto maternal no es más que algo cultural y quise escribir al respecto.
      Un beso.

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  8. Eres rara como madre.... Mira que no tener sentido maternal ante un surtidor de graznidos. Si, de mayor, va a ser tertuliano de las televisiones...
    Abrazos, siempre

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    1. Si la teoría de que no hay instinto maternal es equivocada, a la protagonista no le hubieran importando los alaridos del peque.
      Abrazo, Amando.

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    1. ¿...O la culpa? Quiero creer que el amor, que a veces se presenta muy confuso, oculto detrás del propio egoísmo.
      Besos.

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  10. Yo siempre he tenido ese instinto desde muy jovencitra, el destino no he ha dado una pareja estable, pero como sabes tengo dos sobrinos que son dos soles, son mi vida, están en esa etapa que tu eres importante para ellos, ya cuando crezcan pasaras a seguido plano, pero eso es fantástico, deben crecer y vivir.

    Me ha parecido un relato de lo mas crudo pero a la vez parecía tener un trasfondo tierno Al final madre e hijo han llegado a conectar. Me ha encantado.

    Un besote :)

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    1. Cuando esa calidez y necesidad de nutrir y cuidar está, hay que canalizarla para que no se desperdicie, como hacés con tus sobrinos.
      Es un relato crudo, pero creo que hay que tratar el tema.
      Gracias, Nieves por compartir. Un enorme besazo.

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  11. Me encantó eso de "como un pájaro sin voz". Fabuloso.
    Gracias Mire.

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    1. Me alegro Flor, gracias a vos por tenerte por acá.
      Besos.

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    1. Te agradezco que me lo digas, porque dudé bastante antes de subirlo al post.
      Besos.

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  13. muy bien descrito... me ha gustado aunque esté muy fuerte.
    besos
    carlos

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    1. Es fuerte, pero muy real y gracias por leerlo.
      Un gran abrazo,.

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  14. Original y delicado tema. Es probable que muchas personas se escandalicen ante la afirmación de que el amor maternal no es un sentimiento innato, pero, en la historia del ser humano, hay una serie de hechos que jalonan esta historia a lo largo de los tiempos como son el infanticidio, el abandono, la crianza en manos de nodrizas, que nos muestran como, en nuestra especie, las relaciones entre padres e hijos tienen un acentuado carácter cultural.
    Solo desde hace pocas décadas se ha popularizado la idea del niño como "el rey de la casa".

    abrazos

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    1. Tristemente es así, cuántos agujeros negros conforman la condición humana.
      Ahora se exagera con la permisividad excesiva y la falta de límites.
      Un gran abrazote y gracias por pasar.

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  15. Es terrible la actitud de muchas madres. Estas cosas me inquietan, me molestan. Tengo hasta palabras duras con las cuales explayarme y putearlas. Para mí estas minas no cambian. Sí, este personaje tuvo un quiebre, y tiene la suerte de que los niños muchas cosas no comprenden y a la larga terminan olvidando, pero esa madre siempre va a ser igual.
    Por suerte no me tocaron padres así.
    Excelente drama.
    Saludos.

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    1. Sí Raúl, hay madres terribles, que no saben serlo y no creas que los niños no comprenden y olvidan. Quedan marcas. También hay padres que tampoco tienen sentimientos paternales, como humanidad no hemos evolucionado mucho.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  16. Nos caracterizamos por aplastar a nuestros hijos, antes o después. Es doloroso. Un abrazo

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    1. Hay momentos que pienso que vivir se está haciendo cada vez más doloroso.
      Un abrazo.

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  17. Buen relato, Mirella. Y me gusta porque no utilizaste ni clichés, ni golpes bajos. Como mujer creo que la sociedad, da por descontadas muchas cosas con respecto a nuestros deseos y sensaciones. No es así. Sin distinción de género (hombre o mujer), somos criaturas complejas, para nada lineales y con una tendencia espantosa a criticar posiciones diferentes a las propias. No estoy justificando la desidia, ni el abandono o el maltrato. Estoy hablando de mirar para adentro y saber que es lo que se pretende. Engendrar a una persona no es un acto trivial. Es una responsabilidad enorme, que en estos tiempos que transcurren se deteriora cada vez más. Salvar una pareja con un hijo? Satisfacer un sentimiento egoísta a costa de una personita? Me parece miserable. No creo que cualquiera tenga la capacidad para ser padre/madre. Yo no la tengo y lo acepto sin conflictos. Creo con total convicción, que más de uno/una (porque se suelen castigar a la madre abandónica y no al padre -que estadísticamente son más) no deberían ser padres. Muchos niños estarían agradecidos. Un abrazo enorme.

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    1. Concuerdo, Bee. Parece que siempre estamos esgrimiendo verdades absolutas sobre todo. Con este relato traté de no juzgar, sólo ponerme dentro de esa mujer y transmitir lo que sentía y pensaba.
      No tengo claro si el instinto materno es biológico y lo llevamos en nuestro ADN o es una construcción cultural. Pero hay mujeres que son madres por múltiples motivos, menos los auténticos. Respecto a los padres, ese es otro capítulo del que habría mucho por decir.
      Te agradezco mucho que hayas compartido tu punto de vista.
      Un abrazote.

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  18. Muy conmovedor el relato, y muy bien escrito, rebosa sinceridad y me gusta esa ausencia de melodrama...Muy bien contado y con un final estupendo.

    Un beso.

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    1. Gracias, María Dolores, por pasar y por tu comentario tan elogioso.
      Un abrazo.

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  19. GUAU, GUAU, GUAUUUUUU. ERES GENIALLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

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    1. No lo creo, ReltiH, a veces hay escritos que nos nacen mejores que otros.
      Un abrazo y mil gracias.

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  20. A mi me parece uno de tus relatos mejor concebidos. Creo que ubicaste con precisión los sentimientos y los describiste de una manera adulta, clara, natural, por lo cual, las modificaciones dentro del rol de la protagonista resultan consecuencia unas de otras con la misma fluidez con que la vida acontece.

    Las descripciones de la interacción son sólidas y no se pierde ni se difumina la perspectiva del personaje de la mujer y de la mujer en función del hijo.

    Entre los animales, la maternalidad es un hecho natural. Yo creo que entre los humanos, es cultural y se ha encasillado a la mujer en el estereotipo de la mater matrix por encima de su rol reproductor para con su especie que puede ser o no ejercido por la voluntad de la persona.

    Lehit

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    1. Te agradezco mucho el comentario y el análisis; me salió de un tirón y después le corregí algunas cosas nada más.
      No puedo decir tajantemente que el instinto maternal sea cuestión de cultura o algo natural en la mujer. Vos sabés que yo le doy mucha importancia a las energías y a la Carta Natal. Hay combinaciones energéticas que propician ese sentimiento y al interpretar la Carta, se puede ver si una mujer tiene favorecido o le sale fluidamente el ser maternal. En otros casos, en cambio, es visible que no hay una propensión y le costará más conectarse con ese aspecto femenino.
      Espero que estés bien, menos expuesto y vuelvo a repetirte que te cuides mucho.
      Abrazo.

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  21. Respuestas
    1. Mucha, me alegro que te haya gustado. Gracias por la visita.
      Un beso.

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  22. Me ha gustado mucho, Mirella. Es un planteamiento valiente y realista y el relato engancha desde el principio.

    Hablar del instinto maternal como un hecho biológico o simplemente cultural es arriesgar demasiado. Mi opinión es que ni lo uno ni lo otro, sino ambas cosas.
    Por supuesto que una mujer sin hijos está incompleta, por más que tenga montones de posibilidades de realizarse a través de otro tipo de cosas en nuestra sociedad. Aunque sólo sea por el nivel hormonal que se adquiere durante la gestación de un bebé, o porque es la consecuencia del instinto de reproducción natural y del amor, no nos olvidemos del amor por un hombre porque el amor, también forma parte de la vida.
    En esto, como en todo, hay actitudes diferentes porque hay circunstancias diferentes y un egoísmo galopante en las sociedades primermundistas a la hora de renunciar a todo lo que hay que renunciar cuando traes un hijo al mundo y has de responsabilizarte de él, máxime en un mundo en el que hay miles de pazguatas y taradas mentales incapaces de responsabilizarse de sí mismas, salvo para visitar al psicoanalista.

    La maternidad es un hecho absolutamente natural, una consecuencia natural de las relaciones sexuales entre hombre y mujer y por tanto, el control que podamos ejercer sobre ese hecho natural, tiene también sus contraindicaciones.

    Hablar del instinto maternal de por vida y suponer que una mujer debe ejercerlo aunque su hijo tenga cuarenta años y sea un coñazo aguantarle en casa, es otro cantar. Eso sí es un hecho cultural y además, reciente, porque en la Edad Media, sin ir más lejos, una mujer cuidaba de su prole hasta los diez años más o menos y a partir de ahí, el hijo se buscaba la vida sin el apoyo de su mamá. Su papá seguramente estaba en la leva de algún señor feudal peleando por las tierras de otro, o en las Cruzadas matando moros (ríome).

    La religión, la sociedad, impone sus normas para tenernos a todos bien sujetitos y el amor por el trato hace el resto, así que se condenan actitudes femeninas que hace cuatro días se consideraban normales, pero claro, todo evoluciona y en lo que llamamos civilización tampoco está bien visto que se dejen morir a los viejos una vez que no son útiles, como hacían los arapahoes. Hecha la ley, hecha la trampa... y hoy hay muchos que se mueren metidos en residencias geriátricas, pero ese es otro cuento.

    Una asume la maternidad como asume la sexualidad y si no lo hace pudiendo hacerlo es porque algo falla en su naturaleza y bueno, tampoco es para desgarrarse las vestiduras y mesarse los cabellos. Mejor decidir no traer hijos al mundo porque una se considere incapaz de ocuparse de otro ser, que abortarlo cuando se concibe, porque una lo considere como un cáncer que le para la vida o cuanto menos se la incomoda, debido a su falta de instinto materno, que suele ser lo habitual en los tiempos que corren, más por la falta de macho protector que también mutó su rol por completo para convertirse en un ser frágil al que también ha de sostener la mujer, que por otra cosa. Las pretendidas igualdades entre los sexos acarrean justo eso, que las diferencias se difuminen hasta el punto de no saber dónde estamos parados.

    En fin, nunca se hablará bastante sobre el tema y nunca se llegará al centro de cada mujer, porque hay tantas clases como manzanas en el mercado.

    Abrazo, Mirellísima.

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    1. Es un tema que da para un largo debate y te agradezco el tiempo que le dedicaste.
      Me interesó mucho tu visión. Te diría que la comparto en casi todo, además lo expresaste claramente y desde varios ángulos.
      Tratarlo no es fácil, por lo menos por estos lados, porque todavía hay cierto pacatismo o socialmente no está bien visto que se exprese. Pero para quien escribe, no hay temas que no puedan ser abordados.
      Un abracísimo.

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  23. Mirella, te has vaciado en este texto y se nota.
    Pienso que si has llegado a este punto, de acercamiento y de dejar cosas por estar con él, es porque lo llevabas dentro, y todos tenemos a veces circunstancias y momentos en la vida, que estamos más dispersos, no sé, yo te digo, desde mi punto de vista, disfrútalo, todos dicen que enseguida se acaba y te quedas sin ellos.
    Un beso y gracias por tu comentario y presencia en mi blog.

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    1. Mia, no es un relato personal. Está escrito en primera persona para dar más fuerza y potencia al tema. Si digo: "ella no quiso tenerlo..." produce más lejanía.
      Casi todo lo que publico es ficcional, aunque hubo algunas entradas más autobiográficas, una referida a mi padre y otra con la historia de mi nombre.
      Gracias por acercarte y nos seguiremos leyendo.
      Un besazo.

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  24. Me había saltado el relato.
    Me ha gustado mucho como esta escrito y tratado., Muy interesantes los comentarios. En este tema tan complejo,yo creo que nunca hay absolutos; hay o puede haber tantos matices como personas y sus circunstancias.

    Hace años, en una tertulia en la que participo, escribí un relato con ese tema que titulé "rechazo", no tan bien escrito como el tuyo , por supuesto, y recuerdo que los que lo leyeron opinaron diversidades, y casi todos coincidían en que no era creíble...
    Si lo encuentro, te lo remito para ver que opinas.

    Otro abrazo

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    1. Es un tema que causa "rechazo", titulaste muy bien tu relato, que me encantaría leer.
      El ser humano es complejo, pero las mujeres tenemos una psique aún más delicada y no en el sentido de fragilidad. Arrastramos muchas marcas y desde hace relativamente poco que empezamos a saber quiénes somos y a ejercer nuestra individualidad.
      Gracias Socorro por participar y te mando un gran abrazo.

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  25. Muy, muy bueno, Mirella. La redacción en primera persona transporta al lector al particular mundo que vive la protagonista, y la acompaña de principio a fin, intentando comprender sus razones por lo «no maternal». La relación madre / hijo, que se siente distante, se describe de manera ideal y, con ese vuelco final, da un cierre perfecto al relato.
    En fin, disfrutadísimo. Te felicito.
    ¡Saludos!

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    1. Te agradezco Juan y muy contenta de que hayas disfrutado de un tema universal, pero tan femenino, y con mucha sensibilidad masculina.
      Un gusto tener lectores y comentaristas como vos.
      Abrazo.

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  26. Hola Mirella, un relato muy fuerte pero con mucho debate de fondo. Cada mujer es distinta, no podemos dejar de pensar que la mujer es la que tiene que elegir si ser madre o no. Es un reloj biológico que cuando te nace, no puedes pararlo, al menos a mí me ha pasado.
    Pero si ellas son las que deciden siempre será un hijo deseado, esperado, buscado...y llegará a un hogar donde le espera todo el amor, cariño y cuidados que necesita en esas primeras etapas sobre todo, aunque un hijo es de por vida y aparte de amor es responsabilidad lo que hay que tener con él. Ambos padres deben colaborar en ello.
    Por otro lado, si una mujer decide no ser madre, sea el motivo que sea, debemos respetar su opinión y decisión, quizás la más acertada en ese caso, pues traer una vida al mundo conlleva responsabilidad como dije antes, no es un objeto ni un tesoro a guardar...está ahí cada día, cada hora, debemos ser muy conscientes: ellos no eligen nacer, nosotros-as elegimos ser padres.
    Otro tema ya es el de la violación, o el abuso sexual en mujeres, y si de ahí sale el fruto de un hijo, entiendo que ya es un tema más delicado donde las opciones a la hora de decidir sean mucho más difíciles. Pero, ante todo, libertad de elección siempre.
    Y a las que tenemos hijos, se puede compaginar todo: hijos, trabajo, ocio, aunque por supuesto supone un gran esfuerzo, pero vale la pena Mirella.
    Un beso
    Me encantó el relato, una gran reflexión.

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  27. Es un tema polémico y me gusta de vez en cuando abordarlos, porque forman parte de la naturaleza humana y todo el que escribe tiene que bucear en ellos.
    Rosa, coincido con lo que expresaste y te agradezco la opinión que diste sobre el tema.
    Mil gracias por pasar y te dejo un gran abrazo.

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