viernes, 1 de mayo de 2020

Transformaciones



La muñeca es extranjera y no entiende lo que se habla en la casa. La mujer vive sola, con la radio encendida todo el día.
La muñeca proviene de un sitio sucio y caliente, una cárcel antigua convertida en mercado. Las celdas pasaron a ser locales dispuestos en una planta cuadrada, con un patio interior en el que crecía un único árbol de aspecto amargo. Las paredes de los pasillos desaparecían cubiertas por los objetos típicos de ese país.
Ella colgaba de un clavo en la puerta del negocio, semioculta por un mantel y unas carteras de rafia. Solo se le veía la parte derecha de su cuerpo. Estuvo allí mucho tiempo; pasaron innumerables contingentes de turistas, escuchó idiomas diferentes inquiriendo los precios de las mercaderías. Nadie se tomó el trabajo de verla entera o preguntó cuánto costaba.
Hasta que un día alguien se detuvo en la lobreguez del pasillo y una mano, suavemente, apartó el mantel. Su cara quedó al descubierto y el movimiento de la tela al retirarse removió la  atmósfera abrasadora, como una caricia. Con los ojos ya libres, pudo distinguir a la mujer que la observaba. 

Viajó dentro de un bolso con aroma a eucalipto y en su nuevo destino fue cepillada a conciencia, aunque con escasos efectos. La parte que había permanecido expuesta perdió las motas de polvo, sin embargo no recuperó el color original. La mujer la puso en un estante alto, cerca de un ventanal. Ubicó su cuerpo de trapo en un ángulo preciso, de modo que una tenue sombra cayera sobre el lado marchito.
La luz que entra le confiere fulgores a las gotas oscuras de sus ojos, que la mujer ha frotado vigorosamente con papel tisú para desarraigar posibles restos de un tiempo de abandono. La muñeca está sentada en el estante, las gordas piernas de paño cuelgan en el aire.
 Desde esa posición ve un río a través de la ventana. Ella no sabe que esa franja de tonalidades que cambian en el transcurso de las horas, es un río. Simplemente lo mira y disfruta de sus variaciones. Le asombra que lo mismo sea a la vez tan distinto.
El sol de la mañana hace que le nazcan dos cerezas en los cachetes. Ha dejado de ser un objeto anónimo, tiene un nombre propio: Lisa, también aprendió que la mujer se llama Eugenia. Es alta, frágil, sonríe poco, aunque las veces que la sonrisa aflora se le contagia a la mirada, habitualmente triste. La muñeca no podría afirmar si es linda, su cerebro de aserrín no le permite distinguir lo bello de lo que no lo es. Pero dentro de su pecho estallan fuegos artificiales (igualitos a los de su país en los días de fiesta) cuando Eugenia le cambia la ropa, le arregla los volados de la pollera, le acaricia las pecas incipientes, consecuencias de las travesuras de un sol benévolo. 
Aunque parezca ajena a lo que ocurre en la casa, su corazoncito de algodón va percibiendo transformaciones. Ella y Eugenia estrenaron vestidos con los colores gozosos de un atardecer de verano. El tono monocorde de la radio es reemplazado por una música que incita a moverse. Le gusta, columpia una pierna y admira su zapato de raso púrpura. Escucha el inédito tarareo de Eugenia, siguiendo la vehemencia  de un saxo. Y Lisa también siente que la música le penetra el cuerpo, le da vida, y se salva por un pelo de caer de la estantería.
Hay detalles que revelan novedades, y ella participa desde lo alto de su puesto. Se deleita con la risa de Eugenia, con esa otra voz, grave y tibia que ya no viene de la radio. Y, sobre todo, con la actual consistencia de su cuerpo, como si no estuviera más relleno de estopa. Una piel delicada se extiende por sus brazos y piernas, que se tornan de ámbar en el instante del crepúsculo.
Por la noche, antes de que Eugenia apague las luces, comprueba en el vidrio del ventanal que su pelo no es más una maraña de lana, sino una cascada de rulos y enmarcan una cara diferente. La anterior, chata como luna llena, con sus rasgos burdos, pertenece a un lugar sombrío y a otra época. 
Sí, hubo cambios, Lisa ya sabe muchas cosas y espera más novedades, apenas insinuadas en los aún débiles movimientos de los dedos y del cuello o en la oscilación de las piernas, que un día tendrán la fuerza suficiente para permitirle saltar de la repisa y surcar el espacio con la agilidad de un gato.



©  Mirella S.   


Hola amigos, es un cuento viejo que nunca publiqué.
Es un poco largo, pero ahora hay más tiempo ¿no?
Un abrazo para todos y gracias.




52 comentarios:

  1. Un placer llegar a tu casa,gracias,cariños.

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    1. Gracias por la visita y me da gusto que te sientas cómoda en el nido.
      Besos.

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  2. Hermosísimo, Mirella. ¡Qué bonito! Adoro la precisión con que describes, es algo que se percibe en cada uno de tus textos. Por eso uno siempre sueña con volver y leer un nuevo relato.

    Me ha encantado.

    Un abrazo enorme.

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    1. Me alegra mucho que hayas disfrutado del relato, Rebeca. Lo escribí hace tanto que no recuerdo la fecha, pero diez años es seguro.
      Gracias por tu entusiasta comentario.
      Un abrazo grande.

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  3. Caray Mirella! Hermosa narración. Le has dado vida a la muñeca.
    Me ha encantado.
    Abrazos.

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    1. Tramas que se me ocurrían en una época en la que me gustaba particularmente escribir cuentos infantiles. Gracias por dejarme tu impresión, Marybel.
      Besos, linda.

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  4. ¡Hay mas tiempo! Un cuento hermoso que nos invita a asomarnos al cristal y sonreír, queremos entrar en la tienda y observar de cerca nos pareció que pestañeaba, queremos comprarle unos zapatos nuevos ¿Eugenia tendría celos?. Un remanso de paz leer tu cuento. Abrazucos y cariños

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    1. Algo más liviano y adecuado para este período. De estas historias se me acabó el repertorio. No creo que Eugenia se ponga celosa porque a Lisa la imaginé como una muñeca-niña.
      Un abrazote bien apretado, Ester.

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  5. Hola, Mirella.
    Se podría decir que la muñeca es la criatura artificial más privilegiada por los autores que os dedicáis a hacer de la narrativa un arte. La que sacas en la imagen es toda dulzura, pero hay otras que me producen más pavor que la niña del exorcista :)
    Un fuerte abrazo.

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    1. Este relato es de cuando me inclinaba por los cuentos para niños. Nunca me gustaron los de terror, recuerdo que vi Chucky en casa de unos amigos, en la mitad me levanté y fui a comprar unas masitas para el té. Tardé lo suficiente para llegar cuando el DVD ya había terminado.
      Muchas gracias, Miguel, te dejo un abrazo enorme.

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  6. En absoluto se me ha hecho largo, Mirella, ¡al contrario! Qué ternura de historia y qué bonito nos has llevado de la mano todo el texto. Ese acompasarse la existencia de las dos habitantes de la casa, ese volver a la vida, una en sentido real y la otra en sentido figurado, es pura magia. La magia de la que tú eres capaz en tus textos.
    Es un disfrute pasearse por tus letras, ¡gracias!
    Un beso grande.

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    1. En ese tiempo escribía cuentos más mágicos, también más positivos. Fue mi retorno a la escritura, hacía añares que la había dejado y de cualquier estímulo me brotaban historias. Poco después abrí el blog para que todo el material no quedara guardado en un cajón.
      Agradezco mucho tu presencia y tus palabras, querida Julia y te mando un montón de besos.

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  7. Me ha gustado mucho, la imaginación usada para la muñeca Lisa, y esa Eugenia que consigue sacar de ella la parte viva de todo lo hibernado, me ha encantado. A´saber, ahora que tiene conciencia y movimientos, qué compañía puede dar.

    Un abrazo y feliz sábado, con imaginación y lecturas amenas

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    1. Para quien está solo, como en el caso de Eugenia, hasta la presencia de una muñeca, ocuparse de ella, puede darle nuevos ánimos. Y una muñeca, no precisamente linda, puede transformarse en un ambiente afectuoso.
      Un abrazote y gracias, Albada.

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  8. Mirella, qué alegría que lo hayas publicado.

    Es un cuento precioso. Me gusta mucho cómo detectas la vida y dotas de ella a lo aparentemente inanimado. Y es muy bella la historia de Lisa.
    Ser vistos ya nos da vida. A partir de ahí, los cambios vienen poco a poco.

    Precioso!

    Besitos

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    1. Un placer que lo disfrutaras, Alís. Coincido que a veces para sentirnos vivos necesitamos que alguien nos vea, repare en nosotros.
      Cuando era chiquita creía que las muñecas tenían la capacidad de captar lo que pasaba a su alrededor. Ya adulta trasladé esa creencia a esta historia.
      Un abrazo grandote.

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  9. ¡Hola, Mirella! La diferencia de un relato literario a un artículo de opinión "relatado". Es que el primero nos transporta, nos lleva a la misma realidad, pero a través de una mirada distinta, un enfoque nuevo. En este relato hay dos transformaciones. Eugenia parece salir de un estado depresivo, despertando a la vida quien sabe si por ella misma o a través de los cuidados que ofrece a la muñeca. El caso es que eso no se explica, se sugiere a través de esa encantadora muñeca que nos conduce por el terreno de la ficción con ese punto de realismo mágico, sobre todo, al final, cuando ella tenga piernas y la metamorfosis se haya completado.
    Por otro lado, el valor único que tienen los blogs respecto a otras redes sociales, es el tiempo y la pausa que ofrecen al autor y al lector. Los relatos no son largos o cortos, son aburridos o atrapantes, quienes se asusten por ver más de cinco líneas, pues eso, que vayan a FB o Twitter a dar likes a los memes.
    El resto seguiremos disfrutando de relatos como el que nos has regalado. Un abrazo!!

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    1. Muy agradecida por tu sustancioso comentario, David. Tenía mis dudas si aclarar algo más sobre el estado anímico de Eugenia, pero como el relato está contado desde la mirada de la muñeca, me pareció que así era suficiente.
      Me quedan algunos cuentos de otras épocas en las que escribía más largamente, tal vez podría aprovechar este período de menor actividad para publicarlos... porque nuevo no hay nada.
      Dejé de compartir en FB por la razón que mencionaste, los nuevos seguidores nunca dejaron un solo comentario. Hay mucha, demasiada chatarra.
      Te mando un afectuoso abrazote.

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  10. Pues a mi me pareció corto Mirella, o mejor dicho, con la extensión precisa que no es ni más ni menos que la que le diste. Además me ha parecido tierno y muy bello Mirella, especialmente por esa ayuda mutua que ambos personajes se prestan,... aún sin saberlo.
    Me ha encantado!

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    1. Me alegro que te haya gustado, Norte. Lo retoqué y le corté algunas frases, lo mínimo necesario. Hay historias que no pueden reducirse demasiado.
      Por suerte tengo un grupo de lectores que "banca" (= tolera y acepta) el largo de mis textos.
      Gracias y abrazos.

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  11. Es un cuento precioso Mirella.Me gustó mucho.La muñeca que siente, por el cariño de su descubridora.Me alegra mucho leerte Besos

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    1. Es un gusto tenerte otra vez por aquí, Betty. Solo aparezco por FB cuando me bombardea de notificaciones, miro un poco y veo siempre lo mismo.
      Un abrazo.

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  12. Tus textos nunca se sienten largos, siempre queremos más. Al menos yo. Me ha gustado mucho querida amiga.
    Te dejo un gran abrazo y beeeesos.

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    1. Bueno, mejor así, Gildo. Gracias por la visita y también te dejo abrazos y beeesos.

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  13. Es encantador disfrutar, a medida que avanza el relato, del desarrollo que va tomando, en Lisa, la transformación de su corazón de algodón en el de un ser animado lo cual provoca, en Eugenia, la aparición de la alegría en su vida solitaria.
    Hermoso relato, Mirella.
    Ariel

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    1. Fue una transformación mutua, gracias a ese encuentro inesperado, sus vidas comenzaron desde otro punto.
      Muy agradecida, Ariel.
      Abrazo.

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  14. Me ha apetecido tener una 😊 y eso que nunca fui de jugar con muñecas. Besos bella.

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    1. Una muñeca como Lisa que provoque cambios ¿no?
      Gracias Laura, un abrazo.

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  15. Es beneficioso que sucedan algunas transformaciones.
    Que bien que posteaste este cuento.
    Un abrazo.

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    1. Los grandes cambios, generalmente, se producen por algún hecho externo y sí, son muy beneficiosos.
      Me da gusto que te vayas conforme con lo leído, Demi.
      Abrazo.

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  16. Hermosa historia, siempre es un placer leerte y hoy me encantó esta fantasía de la muñeca que cobra vida, me gusta la magia jugando en los cuentos y en tu estilo se hace creíble.

    mariarosa

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    1. Me dejaste un hermoso comentario, Mariarosa, lleno de afecto. Te lo agradezco mucho.
      Un abrazo.

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  17. Tanto la muñeca abandonada y triste, como Eugenia, otra solitaria viajera del tiempo, están destinadas a crear juntas una historia cómplice y que haga posible renacer los colores en sus mejillas.
    Me ha emocionado como supiste personificar a una simple muñequita, para hacer de ella todo un encantador personaje con alma, vida y corazón. De ahí que subraye este cuidadoso trabajo creativo con descripciones de gran contenido visual y poético, como por ejemplo "dentro de su pecho estallan fuegos artificiales" o la metáfora de las "pecas" a consecuencia de las travesuras del sol.
    Un placer, querida MIre, regresar al nido y dejarme mecer por la voz que nos narra este entrañable relato.

    Un enorme abrazo.

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    1. Una muñeca de paño, cuando se está por la soledad muy abajo con el ánimo, puede suplir el afecto que se le brinda a una mascota. En este relato se apoyan mutuamente y se les abre otra dimensión.
      Siempre estás presente con tus comentarios interesantes y cariñosos, Estrella. Te lo agradezco mucho.
      Un fuerte abrazo.

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  18. A pesar de la ternura que proyecta el relato, yo no pude dejar de sentir una sensación de incomodidad al saber que esa muñeca ha estado viva todo el tiempo. Y es consciente de lo que pasa, y ve y escucha. Así que, para mi, fue ternura y miedo a partes iguales jaja
    Un abrazo.

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    1. Los que son más aficionados al género de terror, no sé si es tu caso, están esperando que la muñeca se vuelva maligna, destructora, carnívora, etc., etc... Lo entiendo y acepto, pero no está en mí desarrollar ese género.
      Gracias por destacar la ternura.
      Te mando un abrazo, Julio.

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  19. ¡Qué placer leerte, Mirella. Exquisita la lectura de este cuento al que mimas, cuidas al máximo en los detalles, la evolución, el movimiento hacia un mundo de luz y esperanza que ya se avista en el horizonte en el que las dos, tanto Eugenia como Lisa, podrán permitirse "saltar de la repisa y surcar el espacio con la agilidad de un gato."
    Es pura fantasía, pero a la vez late el corazón de la más dura realidad. Esa mujer solitaria que llena de ternura no tiene a quién entregársela y al comenzar a dar a otro ser tan triste como ella, recibe la mejor compensación que es la de la realización personal de una misma.
    ¡Ay, Mirella, cuántas cosas me has inspirado con este cuento bellísimo!

    Te felicito por el arte que tienes para crear con la magia de las palabras estos personajes que nos encandilan.
    Un abrazo.

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    1. Qué estupendo comentario, María Pilar, con unos adjetivos muy elogiosos respecto a la prosa y a la trama. Me pone contenta todo lo que te inspiró y que te gustara tanto. Soy bastante obsesiva en la corrección y en buscar imágenes que describan sin decir tanto.
      Un gracias enorme, igual que el abrazo que te mando.

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  20. Largo no Mirella. Maravilloso. Ver como Lisa va recuperando su aspecto está alegre y alegra a Eugenia.
    Me alegro que lo compartieras.
    Un abrazo.

    Pd. Los barbijos son obligatios amiga, pero siempre hay personas que van a su bola y eso no es bueno para nadie.

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    1. Qué bueno que no te haya resultado largo... preparate para mañana que pienso publicar uno mucho más extenso.
      Te agradezco enormemente la lectura.
      En cuanto a los barbijos, por aquí, ahora hay que ponérselo sí o sí. Pero la gran mayoría lo usa mal, especialmente los hombres, sin taparse la nariz y se lo tocan a cada rato.
      Besos, Laura.

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  21. Hola!!! He encontrado tu blog de casualidad y con este relato me has conquistado. Es muy bonito, a la par que triste, me he imaginado totalmente a la muñeca, el tiempo que ha estado "perdida" sin que nadie se interesara por ella, y como un ángel de la guarda la ha rescatado del olvido. Soy nueva seguidora, si te apetece pasarte por mi blog estaré encantada, y si te gusta lo que ves y quieres suscribirte, genial! Gracias por estas palabras!

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    1. Bienvenida, Raquel. Me da gusto que te encontraras cómoda y conforme con este espacio.
      Agradezco tu comentario y en cuanto pueda pasaré a visitarte.
      Muchos saludos.

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  22. Bueno, a mí me ha encantado muchísimo la relación de que como autora has establecido entre Lisa y Eugenia. Una personificación almåtica barbara. Para nada se hace largo. No pongas nunca al pie que nada tuyo es largo. Ya tienes como narradora ese poder de dejar a tus lectores con ganas de mas. En este caso es un cuento, cuento con categoría cierta de cuento, con lo difícil que es porque ha de llevar, como en poesía, la esencia pura de las cosas, pero yo me quedé con ganas de más.

    Bueno Mirel, tú sabes te agradezco todo lo que me diste en mis comienzos poéticos. Hay personas que llegan para ayudarnos a saltar hacia ese escalón que es de tan alto que lo vemos imposible de alcanzar.

    ¡Gracias siempre!

    Espero que estés bien en estos tiempos tan duros.

    Abrazo.

    Prometo venir a verte mas a menudo. He estado mucho tiempo sin escribir y muy apartado de la literatura. Akhen fue a recogerme. Estoy escribido otra vez.


    Abrazo otra vez.

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    1. Qué linda sorpresa tenerte por el nido, Madison. No recuerdo haberte ayudado gran cosa, pero si lo hice me alegro y espero que te haya servido.
      También estuve borrada del blog, de la web y alejada de la escritura. Este tipo de relatos es muy difícil que los vuelva a escribir, no se me ocurre nada de interés. Esperemos que pase.
      Estoy leyendo de a poco la Revista Ultraversal de mayo. ¡Está buenísima! Todavía no llegué a tu aporte.
      Te dejo un gracias y un abrazo.

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  23. ·.
    Muy bello relato.
    Pasado ya tanto tiempo, Lisa se merecía tener alma. En cuanto tuvo fuerza en sus gruesas piernas, por algún tipo de encantamiento adquirió ese alma. Ahora cuida de que la vejez de Eugenia sea un tránsito placentero. Eugenia será otra hermosa muñeca.

    Un abrazo... y a cuidarse Mirella !

    LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

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    1. Cuando era niña pensaba que las muñecas tenían un mundo propio, silencioso. Lo compartían con alguien que las quisiera de verdad. Quizás de allí vino la idea de esta historia tantísimos años después.
      Y vos, en pocas líneas armaste tu propia trama, sensible y amorosa.
      Un abrazo y muchas gracias, Alfonso.

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  24. Respuestas
    1. Nada que ver con temas de terror, no son lo mío.
      Gracias por acercarte y bienvenido.

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  25. Hola amiga Mirella. Este cuento es como la muñeca: habría sido una gran perdida no sacarlo a la luz. Es encantador. Cuenta ternura en el encuentro de estas dos almas solitarias.
    Abrazos.

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    1. Cuando era niña no era fanática de las muñecas, prefería los ositos o animales de felpa. Pero hubo una que sí me conquistó el corazón.
      Un fuerte abrazo agradecido, Eric.

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