jueves, 5 de marzo de 2020

Tiempos sin sentido




La ciudad desgasta las ganas de vivir, y al doblar una esquina, te mata. Robos, palizas, asesinatos, motochorros impunes que son capaces de pegarte un tiro o acuchillarte para obtener el celular. Ni hablemos de las violaciones y femicidios.

La última moda por estas latitudes son los ataques en manada. Matar a golpes porque sí, porque se les canta, porque en grupo se sienten poderosos. Porque son unos cobardes, vacíos por dentro. Después del ataque alardean por whatsapp, con una frialdad apabullante, que el pibe caducó y se van a festejar en una hamburguesería.

Miedo, impotencia, ira, un desasosiego pegajoso del que no puedo desprenderme, son los sentimientos preponderantes de este domingo. Hay una escena que vuelve una y otra vez.

Estaba llegando a la entrada del edificio donde vivo cuando una moto, que circulaba a contramano, se detuvo frente al portón del garaje, en ese momento abierto, e intentó entrar.

El aire de ese atardecer de enero se cargó de bocinazos y sirenas de patrulleros que coparon la cuadra. El delincuente, acorralado, bajó de la moto y empezó a correr en mi dirección. Sin saber qué hacer, aplasté la espalda contra la pared como si esperara que los ladrillos me succionaran. El perseguido pasó tan cerca de mí que el casco, que colgaba de su brazo, golpeó en mi costado. En la mano sostenía un cuchillo.

En esos segundos vislumbré unas facciones adolescentes, las mandíbulas y los labios contraídos y la fijeza de unos ojos predadores que me miraron sesgadamente. Contuve la respiración, como si ya estuviera muerta. Pero él no se detuvo, corrió hacia la esquina dejando una estela de sudor agrio. Allí lo atraparon varios policías y lo subieron al patrullero.

Al día siguiente habrá quedado en libertad.

En mis sueños todavía se materializan las suposiciones que cruzaron por mi cabeza en aquellos instantes.



©  Mirella S.   — 2020 —



Hola amigos, quería avisarles que a partir de ahora no responderé más a los comentarios. 
Los leeré atentamente y con el cariño de siempre.
Un abrazo para todos.


28 comentarios:

  1. Esa caza para filmarla y colgarla en las redes me parecen una barbaridad. Vaya experiencia, si es real, del motorista, como para tener pesadillas meses, seguro.Y está en la calle, seguro, no pisará cárcel alguna. La rabia de la indefensión, la rabia de no entender qué buscan. La rabia de que las metrópolis se hayan vuelto territorio de caza, grupal o individual.

    Un abrazo y me parece bien que no contestes a comentarios. Bonita tarde para ti

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  2. Es triste en lo que se está convirtiendo el mundo.

    Besos.

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  3. ¡Ostras, Mirella! Espero que no sea una experiencia real, si es así al menos no pasó a mayores. Me niego a pensar que el mundo vaya a peor, quiero creer que lo único que sucede es que en esta Era de la información se ha democratizado el acceso a los medios de difusión, tanto para los que tienen algo importante que compartir, como para los tontos de capirote. El problema es que las malas noticias o las menos agradables siempre tienen mayor difusión y ello crea la apariencia de que esta humanidad está cada día más loca. En fin, al menos eso es lo que intento convencerme... Un fortísimo abrazo, Mirella!!

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  4. Dicen que la educación es la vacuna contra la violencia,... sinceramente, a veces lo dudo.

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  5. Es terrible lo que dices, pero es la realidad en la que vivimos. Yo no sé si la droga los enloquece o están tan llenos de odio que no ven más que su mundo cruel y dañino, pero espantan con solo mirarte. Por suerte nada te sucedió, imagino que después de semejante experiencia te da terror pisar la calle.
    Un abrazo.

    mariarosa

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  6. Por desgracia estos sucesos ocurren a diario y en casi todos los lugares, al menos en ciudades grandes !!! Ellos se saben impunes ...
    ....
    Desearía pensar que el suceso fuese ficticio
    Un gran abrazo y cuídate

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  7. Me he quedado absorta intentando saber si es un recurso literario o te ha ocurrido realmente. No solamente pasan estas cosas en Argentina, creo que suceden en muchos lugares, en España desde luego, especialmente en la capitales grandes. Y tambien al dia siguiente quedan en libertad. Un abrazo grandote

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  8. Cuando estuve en Buenos Aires pude observar todo esto que dices.
    Nunca he sido miedosa y allí sin duda, lo fui.
    Que no está de más, estar un poco alerta (yo que tan confiada voy por la vida) pero hasta ese extremo la verdad es que no me sentía nada cómoda con tanta tensión.
    En fin, no toda mi estancia tuve esa sensación... pero casi.
    Me alegra volver a leerte, aunque sea con un relato tan molesto y terrorífico.
    ESpero que solo lo cuentes o que solo lo soñaras...pero no que lo sufrieras.
    Aunque no contestes los mensajes a partir de ahora, estaré encantada de visitarte cada vez que publiques. Un beso enorme.

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  9. No hay problema, es suficiente que sigas publicando.
    Es muy real lo que decís.

    Esa gente con redes sociales, que ataca en grupo, no tiene atenuantes, tiene oportunidades, recursos, podrían dedicarse a algo que no dañe a otros.

    Un abrazo.

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  10. Ni siquiera al día siguiente, Mirella. Seguramente unas horas después.

    Me alegré cuando vi que habías vuelto a publicar. No tanto por el contenido del texto. Entiendo esa sensación. Me pregunto constantemente hacia dónde vamos con tanta violencia gratuita...

    Te dejo un abrazo enorme
    Y besos

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  11. Estoy con David, que los medios de comunicación y las redes lo magnifican todo. Pero eso no significa que la inseguridad sea una figuración, existe y hay un problema de empatía, real. Ayer hubo una pelea en las puertas del colegio y todos los niños jaleaban, incluso incitaban para que se pegaran más fuerte. Una señora octogenaria que había por allí fue la única en intervenir, y después algunos profesores. A los niños les pareció emocionante y les hubiera gustado ver más sangre, en sus propias palabras. Ni uno solo a los que pregunté se había planteado separar o al menos mantenerse al margen y no meter cizaña. Esto en un ambiente estructurado, imagina en barrios con problemas de convivencia.
    Un abrazo.

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  12. No me esperaba una publicación en estos términos, me refiero a que prefiero pensar que sea producto de tu imaginación y no una desgraciada experiencia personal que nos compartes.
    Sea real o no, lo cierto es que existen este tipo de individuos con esa mala baba e instintos primarios, ya que la humanidad se les decoloró en cuanto las malas compañías, violencia, drogas e influencia nefasta de las nuevas tecnologías se lo han puesto en bandeja. Por otro lado, los responsables políticos y autoridades competentes crean el suficiente vacío legal para que esta delincuencia juvenil se vuelva endémica.
    Por mi parte seguiré acudiendo a tu nido, ya que no vengo para que contestes sino porque me apetece y lo hago con gusto.
    Lo principal ahora es que intentes superar esta canallada, si es que ha sido real, que ojalá que me equivoque.
    Un beso y cuídate mucho, Mire.

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  13. Espero que no te pasara a tí y sea un relato de terror Mirella.
    Por desgracia es así en todas parte amiga. Hagan lo que hagan salen a la calle enseguida para segur cometiendo canalladas.
    Y si te pasó, intenta pasar página aunque es fácil decirlo. Cuídate.
    amiga.
    Un abrazo.

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  14. Una mala experiencia. Ojalá no vuelva a sucederte.
    No te preocupes por contestar o no a los comentarios.
    Salu2.

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  15. ¡Hola, Mirella!
    Me alegro de volver a leerte tras aquel encarcelada que dejaba la puerta abierta a publicar en consonancia con la frecuencia con la que te sintieras más cómoda. Respeto, como no podía ser de otra manera, tu decisión de no responder a los comentarios. Aunque también es verdad que esto te pueda llevar a no poder matizar o debatir sobre tus textos. Respecto al relato tengo la sensación de que es un suceso basado en hechos reales. En cualquier caso, seas tú o a otra persona la que haya presenciando el evento, esto demuestra las dosis de violencia que sacuden las muchas ciudades del planeta. Y esto no es una película, claro.
    Un cariñoso abrazo y gracias por volver a escribir.

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  16. Me gusta lo que escribes, en Argentina muchas veces es así. Realmente.

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  17. Desde luego una experiencia de lo más aterradora. ¿Qué le pasa a esta sociedad? Tanta violencia, tan poca empatia ni sentimientos hacía los otros.
    En tus letras se dibuja el miedo en esos segundos que se hacen eternos.
    Besos

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  18. ·.
    Al día siguiente quedará en libertad. Terrible frase que iguala 'su libertad' a la nuestra. Y ese es el problema. No pasa nada y cuando pasa algo la situación empeora, Tenemos democracias de 'baja intensidad'
    No respondas Mirella. Es una tarea que evitándola recuperas energías para otros menesteres.
    Un abrazo Mirella. Cuídate.

    LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

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  19. También me dio muchísimo gusto ver que habías publicado algo.
    La verdad es que tu narración se acomoda sin trabajo en cualquier país latinoamericano, sólo hay que adecuar algunas palabras. Imagino tu sentir querida amiga. Espero que haberlo escrito te aliviara algo al menos.
    Te abrazo muy fuerte.
    Beeeesos.

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  20. Me alegra que vuelvas, aunque sea para narrar esa terrible historia, por desgracia tan casi cotidiana en cualquier parte...

    Nuestro mundo se derrumba, parece que sin remedio,

    Abrazo con mucho cariño, Mirell

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  21. Hola amiga Mirella. Espero que eso no sea algo que te haya pasado realmente...porque por desgracia este tipo de cosas está pasando todos los días en tantos sitios...No se a dónde va nuestro mundo...
    Un abrazo.

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  22. Hola Mirella, es asi te pegan un susto, te roban y salen en libertad a seguir robando hasta que matan y no los encuentran mas o lo atrapan y salen en libertad una injusticia.
    Un abrazo y bueb fin de semana!

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  23. Que terrible y traumante mala experiencia has vivido, lamentablemente estos casos se dan en todos lados acompañados de la impunidad de las autoridades, en algunas ocaciones son los mismos policías los que te asaltan.

    Abrazos bella Mirella.

    Cuídate guapa.

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  24. Nada nuevo bajo el sol, Mirella. Tristemente.
    Te dejo un abrazo.

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  25. Tu minucia y trabajo en las descripciones hacen que el relato cobre vida, que nos sintamos parte de ese muro, petrificados ante la violencia cotidiana que inunda las calles y la impotencia de sentirnos desprotegidos.

    Me alegra leerte de cualquiera de las maneras.

    Un abrazo grande, Bella Dama.

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