martes, 17 de marzo de 2020

Año bisiesto



La noche avanza y creo que es hora de astillar el silencio. Debo hablar, necesito salir del engaño. ¿Acaso la vida no es un juego rítmico entre la verdad y la falacia? En esa continua oscilación, ahora estoy detenida en la mentira y es preciso librarme de ella.
Dentro de mi boca la lengua crece y empuja la barrera de los dientes, que se aprietan solidarios ante ese resto de culpa o vergüenza. Como si se hubiera partido en dos, igual a la de una cobra, asoma con cautela sus extremos, lubrica los labios secos y vuelve a esconderse en su cueva.
La lucha se está definiendo: mis músculos se debilitan, parpadeo y los dedos inquietos hacen rotar el anillo. La boca se abre y la bífida se ubica para desempeñar su parte. Pero todavía hay renuencia, cierta indecisión.
Digo:
—¿Por qué sostenés la botella de esa manera, por el cogote? Da la impresión que tenés ganas de estrangular a alguien. —Mi voz suena agria y lo que manifiesto está fuera de sitio.
Él llena su copa de vino, deja la botella sobre el mantel, me mira y no dice nada, aunque en sus ojos leo que está pensando “perra estúpida”.
Sigo:
-La ropa termina por tomar la forma del cuerpo, por eso tu pulóver está tan estirado en la parte de adelante.
Su expresión indica desprecio, su respuesta es, como siempre, el silencio. Estos comentarios absurdos no son propios de mí, la amargura es la que habla. La bifurcada se mueve, inquieta, no la voy a poder controlar.
Anuncio:
—Leí una estadística que afirma que en los años bisiestos es cuando se producen más divorcios. Parece que son favorables para volver a enamorarse. El año que viene es un año bisiesto.
Esta vez ni siquiera se molesta en mirarme o demostrar su arrogancia. Se inclina y toma el diario. Giro la cabeza, a mi alrededor el restorán está completo y el murmullo de las voces me envuelve como una frazada caliente.
Comprendo que no puedo postergar más la revelación; ya no hay nada que honrar o respetar. Lo que antes era verdad hace tiempo que se parapetó detrás de las páginas del diario y solo muestra su coronilla con remolinos ariscos.
Llegó el momento, la lengua se dispara como una flecha envenenada. La dejo que alcance su blanco.
—Sin embargo, quedé fuera de las estadísticas: me enamoré este año. Te dejo.
Noto que mi voz es un eco que retumba por encima de las conversaciones ajenas. El silencio, que está sentado frente a mí, se extiende al resto de la sala. Las páginas del diario se mueven como un telón que se abre para un último acto. No alcanzo a verle los ojos porque una línea de luz cae en el vidrio de los lentes, convirtiéndolos en espejos que me reflejan.
Veo mi sonrisa y cómo las bifurcaciones de la lengua vuelven a unirse. Siento que recupera su tamaño y se acurruca contra el paladar, degustando el sabor a cicuta de la victoria. 


©  Mirella S.   — 2012 —


Muchas gracias a todos por los comentarios que me dejaron en el post anterior.
Este relato es viejito, lo vuelvo a publicar porque estamos en un año bisiesto.
Abrazos para todos.





20 comentarios:

  1. A veces nos cuesta decir lo que nos muerde dentro, pero una vez que soltamos la primera palabra, las demás siguen, se deslizan y nos alivian, como al personaje de tu cuento al que hasta la lengua le volvió a la normalidad.
    Muy buen cuento, es muy real, por eso llega al sentimiento del lector. Un abrazo.

    mariarosa

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  2. Yo nací un año bisiesto, y nunca he sabido algo al respecto o tenido ganas de investigar sobre ello. Me ha gustado mucho, y me llamó la atención aquello de la forma de tomar las botellas.
    Deseo estés muy bien querida amiga.
    Te abrazo muy fuerte. Beeeesos.

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  3. Lo que uno quiere decir, que prendió el amor un año bisiesto, puede que cueste, que todo parezca una niebla alrededor. O que no se encuentre el momento o las palabras.

    Un abrazo y feliz tarde

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  4. ¡Ostras! La verdad es que no había escuchado eso de que en año bisiesto hay más divorcios. Un relato realmente bueno y visual, con ese símil viperino. En España hay una expresión "como siga mordiéndome la lengua me voy a envenenar", y es que siempre es que el silencio aunque a corto plazo puede ser la mejor solución, a largo plazo suele generar mucho veneno que o se suelta nos corroe. Muy bien dibujado a ese marido-sofá. Un fuerte abrazo!!

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  5. Está bien volver a publicar algunos cuentos.
    Me gusta eso de astillar el silencio.

    Besos.

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  6. ¡Hola, Mirella!

    Año bisiesto, año siniestro. Nunca creí mucho en ese dicho, pero visto lo visto y lo que está sucediendo, me temo que este año se ha cumplido con toda su fuerza. Las convivencias forzadas van a hacer el agosto entre los abogados matrimonialistas. El lado bueno es que la natalidad verá aumentada sus tasas. En algo hay que entretenerse ja, ja, ja.
    Excelente tu texto y tu prosa.
    Un cariñoso abrazo.

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  7. No tengo ni a favor ni en contra nada con los años bisiestos, pero si creo que lo que se calla grita dentro, y hablando de divorcios y dando un salto se dice que en España va a haber un repunte de ellos a causa del coronavirus y la reclusión obligada. Me ha gustado el planteamiento y el toque viperino. Un abrazo

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  8. Lo de los divorcios en año bisiesto debe ser porque hay parejas que no se soportan un día más...

    Mirella, me alegra que vuelvas a publicar y que traigas del recuerdo este texto, que me parece buenísimo. Es genial el modo que vas creando la escena, de adentro hacia afuera, desde lo que ocurre en la boca hasta cómo ese silencio sentado frente a ti (me encantó esto) ocupe todo ese restaurante.

    Y el gustito de romper la estadística..., ése no se lo quita nadie, jajaja.

    ¡Fantástico! ¿Ves por qué no puedes dejar de escribir?

    Besos

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  9. Buff...Que mal se llevaban, lo tranmiten muy bien en tus letras,
    No se lo de los divorcios amiga. Pero este bisiesto de momento no nos ha traido de nada bueno.
    Buena cuarentena si estáis en ella Mirella.
    Desde casa te mando este abrazo 🙅

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  10. Me ha encantado Mirella,... con esa cadencia que parece que llega a hipnotizar al lector,... todo se sucede en una secuencia que desemboca finalmente en el desenlace esperado,...
    Fantástico!

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  11. "Es hora de astillar el silencio"... (preciosidad de metáfora) y pegarle fuego, y empezar de nuevo.
    De soltar la rabia contenida de los años agazapada bajo la llave de una boca que ya no necesita mirar detrás la puerta por la mirilla, ni a través de la mirada por el rabillo del ojo; que la palabra libera, y volver a enamorarse bien merece un " andate a tomar viento fresco" en año bisiesto, o no.

    Beso enorme y gran abrazo, Bella Dama.

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  12. ·.
    Magistral, como siempre.
    Supongo que no haga falta llegar a un año bisiesto para tomar decisiones contundentes. El sabor a cicuta no tiene por que esperar tanto. La asertividad es la madre de la coherencia.
    Un abrazo Mirella

    LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

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  13. Muy bien logrado el clima de ansiedad que sufre la protagonista y narradora en primera persona.
    También me ha gustado tu ingenio al hacer la comparación de la cobra como un pensamiento envenenado de rencor hacia el causante de esta ruptura definitiva y necesaria para ella, aunque él permanezca completamente ausente y en silencio, como si no fuera con él esta desesperante situación, que según nos vas introduciendo en la escena, ese marido-mueble, es quien realmente ha provocado este estallido de cólera pensante.
    Una buena historia intimista y dramática, donde manejas muy bien el complicado mundo de las emociones en todo su amplio abanico.

    Un gran abrazo, Mire y espero que ya te vayas recuperando de aquella horrible experiencia.
    Muchísimas gracias por tener la paciencia de seguirme.

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  14. Sigue rescatando viejos relatos, si son tan lindos como este...estaré encantada de sonreir al final como su protagonista. Te dejo un abrazo enorme.

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  15. Tuvo mucho aguante esperando al bisiesto ... me ha encantado y eso de recuperar escritos antiguas está muy bien

    Un gran abrazo y cuidare

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  16. ¡Muy bueno! Me recordó momentos vividos hace 42 años. Fue muy estresante pero después muy aliviador.
    Sos maravillosa pintando escenas.

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  17. Por la actitud del tipo, supongo que él venía poniéndole los cuernos hace rato. Da qué pensar.
    A cuidarse, Mirella. Y a respetar cuarentenas y lo que venga.
    Un abrazo siempre virtual.

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  18. Cuidate mucho 😷🏠, se vienen tiempos raros.
    El relato refleja para mí una relación ya terminada hace mucho. Lo que necesitan es el último empujón para decir adiós. ( Esa es la parte difícil)
    Besos 🌹

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  19. Si ha llegado el final, no hay nada que hacer. Mejor cambiar de rumbo ¿no? La protagonista lo tiene muy claro.
    El día "bisiesto" debería ser festivo.
    Salu2.

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