miércoles, 2 de mayo de 2018

Little man




De vez en cuando recuerda alguno de sus viajes, ahora les perdió el gusto, el interés y los recursos. Su mente  convoca una escena que le quedó grabada de uno de los últimos que hizo sola.

Había ocupado una mesa junto a la ventana con vista al boulevard de esa avenida elegante. Todavía era temprano y las calles estaban tan frías que Clara necesitó dejar de recorrerlas con sus pies doloridos y la garganta irritada.

En el vidrio vio un tenue reflejo de sol que quería y no quería aparecer. Igual que ella, siempre queriendo y no queriendo mostrarse. O no pudiendo surgir, como un sol vencido por las nubes.

El café estaba en la planta baja de la librería más prestigiosa de la ciudad; en ese viaje se había convertido en su lugar de asilo. Ya había comprado dos libros y tenía su café, podría permanecer horas allí, era mucho mejor que regresar al deprimente cuartucho del hotel, oscuro y angosto como una celda.

Abrió uno de los libros, leía bastante bien en inglés, pero aquella mañana no lograba concentrarse. Sus ojos fluctuaban desde las letras hasta el exterior y vagaban por el ambiente cálido. Se acercaba el mediodía y las mesas se iban ocupando. En la más próxima una mujer anciana bebía a cucharadas una sopa roja y espesa.

Cuando no quedaron mesas vacías, los que entraban compartían con las que aún disponían de una silla libre. Un hombre canoso, de aspecto distinguido, se sentó enfrente de una chica asiática portadora de un buen surtido de piercings que, pensativamente, cortaba un waffle con frutillas.

Clara disfrutaba de su rol de observadora. Vio a un hombre flacucho, de muy baja estatura que deambulaba por el local con su bandeja extendida como una mano pidiendo limosna. Se acercaba en su dirección y ella, con cierto asombro por su iniciativa, le indicó el asiento de enfrente sin ocupar. El hombrecito quedó en suspenso unos segundos y agradeció mientras apoyaba la bandeja sobre la mesa.

Estaba muy bien vestido, era tan menudo que hubiera jurado que sus pies no llegaban a tocar el piso. Tenía la cara de un niño viejo y un problema un tanto escalofriante en la vista. Usaba lentes y el ojo izquierdo aparecía desmesuradamente agrandado, como si el vidrio fuera una lupa. El derecho era normal, de un azul tímido. Sintió una emoción exagerada, una ternura que le pareció fuera de lugar.

Somos dos marginados, dos que no tienen demasiado que ver con el entorno, raros, torpes. Mentalmente se rió: qué flor de proyección te mandaste, Clara. El hombrecito avanzaba sobre su porción de tarta de verduras con bocados enérgicos.

Él debió sentir su mirada y le preguntó si no almorzaba. Ella, en su pésimo inglés, le contestó que no tenía hambre, había desayunado tarde. Iniciaron un breve diálogo insubstancial, Clara no entendía del todo las frases pronunciadas por el ocasional compañero de mesa y estaba más pendiente de lo que le provocaba su presencia.

Le hubiera gustado contarle el encuentro a Pablo. Ese viaje lo había planeado y hecho sola, en una de sus tantas escapadas que, como un maremoto, la asaltaban de vez en cuando en la imperiosa urgencia de alejarse. Pablo le habría prestado poca atención, ocupado en chequear los mensajes que lo apuraban a anticipar la entrega del guión. Se habría limitado a decir, con un sarcasmo recientemente adquirido: qué galán te echaste. Clara comprendió, mientras miraba al hombrecito, que hay sensaciones y hechos que no se pueden compartir, que son para uno, que deben preservarse como pequeños objetos frágiles que, si son exhibidos, se distorsionan.

El hombrecito se quitó unas migas de las comisuras con la servilleta y le sonrió. Clara sintió que esa sonrisa era todo lo que necesitaba en ese momento. Una sonrisa triste, parecida a la de ella. La sonrisa de un alma irremediablemente melancólica.

Él miró su reloj, que parecía bailarle en la muñeca diminuta. Suspiró y dijo algo incomprensible, metió la mano en un bolsillo interior del saco y le tendió un cartoncito blanco. Ella lo tomó sin leerlo y trató de descifrar lo que le decía esa voz quebradiza y lo único que comprendió fue que quería volver a verla, tomorrow, misma hora, mismo lugar. Misma sonrisa triste.

Clara, como si otra lo hiciera por ella, movió la cabeza en un gesto de asentimiento. El hombrecito se levantó, se puso el abrigo, le estrechó la mano y se perdió entre las mesas.

El sol le ganó la partida a las nubes y su luz ambarina perfiló los rascacielos. Clara leyó la tarjeta: Edward Gibson, councelor y debajo un par de números de teléfono.

No se preguntó por qué había asentido ante la invitación. Mañana a esa hora estaría en el aeropuerto.



©  Mirella S.   — 2017 —



Hola amigos, vengo bastante complicada con trámites y tratamientos, 
así que los visitaré dentro de mis posibilidades. 
Cada tanto publicaré algo viejito para no dejar tan vacío el nido.


Un fuerte abrazo para todos.



56 comentarios:

  1. Es tan bonito charlar con alguien a quien nunca mas volvera a ver

    Besos

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    1. A veces se es más expresivo porque sabe que no lo verá más, aunque no es este el caso.
      Gracias, Chaly, besos.

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  2. una conversación cercana al corazón

    besos

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    1. Probablemente, sin muchas palabras.
      Un abrazo y gracias por leer, Óscar.

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  3. ·.
    No te preocupes por los tiempo... estaremos aquí.
    Escribes de maravilla. Nos llevas poco a poco hasta un final no previsible, dentro de los muchos que hay.
    El tema musical está muy bien elegido. Me gusta.

    Un abrazo Mirlo

    La Mirada Ausente · & · Cristal Rasgado

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    1. Me da gusto que quedaras contento con todo el conjunto, música incluida.
      No desapareceré, pero no voy a poder leer a los que publican diariamente.
      Gracias y abrazos, Alfonso.

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  4. Una narración intimista, observadora, aguda. Me ha gustado.
    Por cierto, observo el binomio Clara-Piera. Como por las razones que sabes dejé de seguir las andanzas de Piera, no sé si forma parte de esa historia y ha adoptado el nombre de Clara.
    Cuídate mucho y atiende a lo primero que debes: tú misma. Mucho ánimo, Mirella.
    Un abrazo lleno de cariño.

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    1. Tenés buen ojo, Isabel. Este texto formaba parte de las Historias de Piera, pero como la trama fue tomando otro rumbo lo excluí. Le cambié algunas cosas, los nombres, quedó independiente y aquí está.
      Gracias, amiga, me cayeron demasiadas cosas juntas.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Piera, Clara...
    Que lindo encuentro!
    Tranquila, estamos.
    Un abrazo fuerte, Mirella.

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    1. Como le dije a Isabel, era un episodio que pertenecía a Piera y que no lo incluí.
      No hay que tirar nada en época de sequía literaria, así que decidí subirlo con algunas modificaciones.
      Un gran abrazo, Dana y muchas gracias.

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  6. Me has recordado lo que bien puedo pensar con un libro cerca sin siquiera abrirlo. Piera, me ha gustado leer su nombre y espiar la conversación tan familiar entre desconocidos. Soluciona tramites, no dejes los tratamientos que nosotros siempre estamos atentos por si asomas. Un abrazuco y cariño

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    1. Jajajaja... a mí me ocurre lo mismo, me pongo un libro cerrado cerca y pienso mejor. Me alegra tanto que no se hayan olvidado de Piera...
      Gracias por tus buenos deseos y no desapareceré totalmente.
      Abrazo enorme, Ester.

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  7. Una conversación entre "desconocidos", aunque a mí ya me resulta muy familiar el relato puede calar más hondo, porque quizá y sin pretenderlo afloran sentimientos que uno no se atreve a contar ni a los amigos más allegados, aunque luego todo se desvanezca en un sueño. El vídeo que nos has dejado, también muy chulo. Cuídate mucho querida Mirella, y que esos tratamientos vayan bien. No te preocupes por otras cosas, y menos por los blogs ni por la necesidad de tener que visitar a nadie. Lo primero siempre eres tú.

    Besos y abrazos querida Mirella.

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    1. En esta escena no hay un diálogo fluido, comparten la mesa y ella, que está muy sola y cansada, siente empatía por ese personaje.
      Me alegro que te gustara el video, es un canción que me encanta.
      Es que me hace bien visitarlos, leerlos y no lo siento como una obligación, pero ahora ralearé un poco las visitas hasta que pase esta racha de complicaciones.
      Mil gracias, Rafita y un abrazo enorme.

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  8. Me alegra mucho tu vuelta.Eres tan sensible.Espero que la historia siga.Un beso

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    1. Muy agradecida Elisabeth. La historia termina aquí, lo siento.
      Besazos.

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  9. Hola Mirella, es bueno leerte, hace bien. Un relato intimista que tiene mucho de realidad, una situación que puede suceder y que vos relatas de una forma especial, es como estar en la mesa vecina observando la escena.
    Un abrazo y se te extraña cuando faltas mucho tiempo.

    mariarosa

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    1. Qué lindo lo que me decís, Mariarosa. Gracias de corazón.
      Estaré en la medida que pueda, porque me gusta leer y compartir comentarios.
      Un abrazote.

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  10. Vine por el texto y me quedo por la canción. Todo muy bueno, Mirella.

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    1. Me deja muy contenta tu comentario, un gusto que disfrutaras del post.
      Abrazos, Julio.

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  11. Este relato es como un canto a las pequeñas cosas que suceden en la vida cotidiana, a esos encuentros que parecen algo insustancial, como se suele decir, a las pequeñas cosas de la vida. A veces nos podemos sorprender con esa identificación con alguien que a priori parece tan lejano a nosotros. Pero cuando sucede, es mágico.
    Un placer leerte, Mirella.
    Mil besos, guapa.

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    1. Tengo cierta predilección por las cosas pequeñas que la vida nos brinda día a día. Si encontramos la mirada justa por donde enfocarlas pueden salir textos entrañables.
      Muy agradecida por leerme siempre, querida Ziortza.
      Un fuerte abrazo.

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  12. Como siempre, querida Mirella, tu delicada prosa nos transporta sin dificultad junto a tus protagonistas, incluso dentro de ellos mismos. Este pequeño trocito de la vida de Piera es pura melancolía, pero yo diría que del tipo sano que te hace conocerte un poco mejor y no de la que te destruye. Hay cosas que solo pueden experimentarse en soledad, y mejor aún entre extraños...

    Gracias por un texto tan hermoso.

    ¡Un fuerte abrazo!

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    1. La agradecida soy yo por tu comentario tan elogioso, Julia.
      Este texto es un recorte de la vida de Piera que decidí sacar cuando la historia tomó otro rumbo.
      Otro gran abrazote.

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  13. Esos pequeños detalles que si se saben valorar acarician el alma. Me ha gustado esa calidez de Piera y la manera en que lo contaste Mirella.
    Y sí hay sensaciones y hechos que no se pueden compartir, que son para uno, que deben preservarse como pequeños objetos frágiles que, si son exhibidos, se distorsionan, me ha parecido tan tierno y tan cierto.
    Besos Mirella, cuídate y date tiempo y calma

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    1. No todo se puede compartir, también en el caso de que haya cercanía con la otra persona. Son sensaciones sutiles que incluso se distorsionan cuando se le ponen palabras.
      Mil gracias y me da un enorme alegría que te gustara el texto.
      Besazos, Conxita y sí, estoy en eso de ocuparme un poco de mí.

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  14. Un relato que es como un fotograma de una vida. Una estampa entre un pasado de ilusiones rotas y un futuro incierto. Y entre medias este encuentro inoportuno, un "quizá podría haber sido", un camino que se cierra antes de comenzar. Tu prosa siempre delicada con los detalles y las emociones siempre es un regalo.
    Y por supuesto, lo primero siempre es lo primero. Un fuerte abrazo, Mirella. Y mucha fuerza y musas desde este lado del Atlántico.

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    1. Es un momento, unas pocas horas en la vida de la protagonista en las que le gustó ocupar el papel de observadora. El encuentro no sé si fue inoportuno, fue un encuentro que la hizo reflexionar sobre su propia rareza, su inadecuación en el mundo.
      Las musas se tomaron vacaciones, espero que no sean muy largas.
      Gracias, David, con un enorme abrazo.

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  15. Hola, Mirella. Siempre es un placer leer tus letras. Espero que te pongas bien o que, al menos, los tratamientos vayan muy bien y que sigas escrbiendo cuando te veas con más fuerzas. Por lo pronto, leer un poquito de Piera y sus conversaciones con desconocidos siempre viene bien. Cuídate mucho, ¿vale?

    ¡Un abrazo! ^_^

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    1. Yo también lo espero, querida Marta. Estoy muy dolorida y empecé con kinesiología. Es un lujo tenerte de lectora y tus comentarios me causan un gran gusto.
      Gracias y un fuerte abrazo.

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  16. Muy hermoso, Mirella, un relato con una atmósfera que alcanza a la ternura y a la tristeza suave de esos momentos extraños que quedan en la memoria. Un recorte de la historia de Piera que lleva algo de su forma de ver el mundo. Hay párrafos en los cuales asoma la belleza particular con la que escribís y uno se aplica a ellos con delicadeza, con cuidado, como si no quisiera tocar y romper el hechizo de las palabras.
    Cuidate mucho, querida Mirella. Un abrazo afectuoso.
    Ariel

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    1. Un episodio de la vida de Piera que había descartado y que publico ahora como un texto independiente.
      Muy contenta de que te vayas satisfecho, compañero de letras. ¡Toda la suerte del mundo para el próximo miércoles en la Feria del Libro!
      Enorme y agradecido abrazo, Ariel.

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  17. Me he quedado algo dudoso, ¿Clara es Piera? O se te salió una aparición imprevista de esa querida mujer :) Pero eso no importa mucho. Me ha encantado, como siempre. Me identifico otra vez con varios párrafos querida amiga, y con las sonrisas tristes y la melancolía.
    Un placer leerte.
    Espero estés bien, y que los trámites no sean tan engorrosos.
    Un beeeeesos y muchos abrazos.

    Este nido nunca se queda vacío. :)

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    1. Es y no es. Era un episodio que había escrito para las Historias de Piera, pero después no lo incluí porque la trama se fue construyendo hacia otro lado.
      Al publicarlo ahora decidí cambiarle el nombre y algunos detalles para que los lectores no pensaran en un regreso de Piera. Por supuesto Clara tiene el sello y el tono de Piera.
      Gracias, querido Gildo, este fin de semana trataré de ponerme un poco al día con los blogs amigos. Ando con muchos problemas de columna y con los trámites sucesorios de la casa de mi hermana.
      Abrazo y beeeesos.

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  18. Agradable volver a ver a Piera. Tirar nunca Mirella, nos saca de apuros muchas veces. Tanquila, aquí esteremos cada vez que publiques.
    Que mal nos quieren esas columnas,que no dejan de darnos la lata.
    Buen fin de semana.
    Besos.

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    1. No tiro nada, a lo sumo lo dejo guardado en una carpeta y en algún momento, como bien decís, me saca del apuro cuando no tengo material nuevo.
      Mi columna está en malas condiciones y el tiempo húmedo y lluvioso de estas últimas semanas la empeora.
      Gracias, Laura, muchos besos.

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  19. Como Piera, Norte se ha cruzado con infinidad de personas a las que nunca más volvió a ver,... de muchas no podría decir absolutamente nada,... pero de algunas,... para esas me tomo prestada una hermosa frase de tu relato: "... hay sensaciones y hechos que no se pueden compartir, que son para uno, que deben preservarse como pequeños objetos frágiles que, si son exhibidos, se distorsionan"
    Bienvenida!

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    1. Imagino de un viajero habitual como vos, habrá tenido miles de encuentros y que te generaron distintas sensaciones.
      Contenta y agradecida que me hayas acompañado en este viaje, Norte.
      Un abrazo.

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  20. Ahora que ya he terminado las lecturas del concurso Tintero de Oro, puedo dedicar tiempo alma, corazón y entrañas... a comentaros.
    Me guardo tu trabajo y ya te diré Mirella.
    Un cariñoso abrazo. Hasta pronto.

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    1. Tómate el tiempo que necesites, querida Isabel.
      Leer a todos los concursantes del Tintero de Oro es una tarea que todavía no es posible para mí y lo siento mucho.
      Otro abrazo, guapa.

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  21. La vida está llena de casualidades que, o bien esconden maravillosas sorpresas, o bien nos deparan acontecimientos menos agradables. Espero con interés cuál de las dos le tocará a Clara.
    Abrazos, Mirella.

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    1. No habrá otros acontecimientos en la vida de Clara, es un texto del año pasado que descarté de las Historias de Piera y como no tengo material nuevo, lo publiqué ahora cambiándole el nombre.
      Mil gracias, Sofía, con muchos besos.

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    2. No ando ya por acá Mir.
      pero tus textos son un bálsamo para mí, primero por lo bien que escribís, segundo por el respeto que me infundan cada una de tus letras.
      Tercero porque lo poco que me queda de empatía lo comparto con tus letras.
      Qué más da que sea Clara, Piera o Mir quien escriba? Lo importante es leer las letras que deja, y que nadie se limite a su ego... y traspase lo que la escritura consigue y nos transmita en su Universalidad.

      y créeme, vos lo lográs...

      Y no soy de cumplidos.

      Por la parte personal, te envío un correo.

      De vos, lo que me importa y lo primero que me importó/aron fueron tus letras.
      Fue lo primero que me enamoró de ti aprecio hasta el día de hoy.

      Beso, Bella dama.

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    3. Qué hermoso comentario, Eva. Me emociona y complace -y no a mi ego, sino a mi corazoncito inseguro- el concepto que tenés de mis letras. Siempre quise transmitir a través de mis textos sentimientos con los que muchos pudieran identificarse o, al menos, que le llegaran.
      Ya lo sé que no sos de cumplidos, por eso aprecio más tus palabras.
      Gracias por leerme siempre durante tantos años.
      Un enorme abrazo, querida Zarcita.

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  22. Mirella primero atiende tus cosas y cuídate., nosotros estamos aquí y sabemos esperar y ponernos en tus zapatos...por otro lado es un placer leer tus historias tan bien estructuradas ...

    Un gran abrazo

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    1. Sé que tengo un grupito de lectores fieles y afectuosos que siempre vuelven a leer. Me da pena no poder corresponder con prontitud a sus publicaciones, pero lo iré haciendo a mis tiempos. Sí, necesito cuidarme porque este año ha sido muy duro.
      Siempre gracias y abrazos, Esme.

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  23. Hola amiga Mirella.
    Lo primero que quiero decirte es que identifico a Clara contigo. Sí, sí… ya sé que los personajes que inventamos suelen ser mera ficciones, pero Clara es tan observadora, como supongo lo eres tú si quieres serlo, porque tiene mirada de escritora… como hace un plano general con sus ojos, y se fija en este, en el otro, así como cuando la enfoca en un primer plano en el hombrecito. ¿Cómo va a explicarlo a nadie que no sea escritor-observador?, ya lo dice ella, que “hay sensaciones y hechos que no se pueden compartir, que son para uno, que deben preservarse como pequeños objetos frágiles que, si son exhibidos, se distorsionan”, y es verdad, es así… salvo que se escriban.
    Un cariñoso abrazo.

    P.D.- Perdona mi ignoracia ¿qué es councelor?

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    1. Por más que inventemos un personaje, lo hacemos desde nosotros, desde la propia mirada y siempre algo personal del escritor se cuela. Sí, me gusta observar y escuchar, son fuentes que dan ideas a la imaginación. También pienso que no todo es compartible y muchas veces hay sensaciones que carecen de palabras que las expliquen.
      Counselor en inglés es abogado.
      Mil gracias, querida Isabel, con un gran abrazo.

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  24. Leyendo los comentarios de los compañeros (no suelo hacerlo antes de comentar para no "contaminarme jajaj), leo que Norte se detuvo en la misma frase que te remarqué. Otro oteador de frases buenas :)

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    1. Como viajero infatigable, Norte también es un buen oteador.

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  25. Es tan bello tu relato, Mirella, que es un disfrute leerlo.
    La observadora Clara en un momento dado es Piera, entiendo que esta se ha cambiado de nombre por alguna razón que se me escapa. Tendré que leer entradas anteriores.
    Esa atmósfera tan intimista en la que cuidas tanto los detalles se me ha hecho tan cercana que juraría que me he sentido en ese local viviendo por propia observación la experiencia en vez de leerlo.
    Felicidades, Mirella.
    Cuídate mucho. Un cariñoso abrazo.

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    1. ¡Hola María Pilar! Le cambié el nombre a la protagonista del relato. Formaba parte de las Historias de Piera, pero finalmente descarté este capítulo y el texto me quedó ahí, solito. No estoy escribiendo y apelo a todo lo que no publiqué, por eso lo saqué a la luz, pero con otro nombre, Clara.
      Me alegra mucho de que lo disfrutaras y gracias por tan lindo comentario.
      Un abrazo muy grande.

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  26. La vida se compone de momentos y aquí nos traes uno. Un momento que empieza y termina en estas líneas, que no tendrá seguramente continuidad pues Clara se marcha al día siguiente. Pero que formará parte de la memoria tanto de Clara como del pequeño hombrecito que tan en gracia le ha caído a Clara. Un relato para leer con la pausada calma de un café que se saborea con gusto. Por cierto Mirella, creo que se te ha colado un "Piera" por ahí perdido en el texto que despista un poco.
    Espero que poco a poco vayas estando mejor, que sigas publicando es buena señal. Un abrazo.

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    1. ¡Gracias, Jorge! Ya lo corregí y lamento la confusión que pudo provocar en los lectores. Efectivamente, es un momento, una escena como tantas, pero a veces, alguna en particular, queda grabada.
      Mientras tenga algo de material lo publicaré, en estos momentos las ideas brillan por su ausencia.
      Un abrazo.

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  27. Sea lo que sea, tus textos siempre son especiales y únicos. Abrazo enorme querida y adelante.

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    1. Tus visitas son todo un placer, querida Soco.
      Gracias y abrazos.

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