miércoles, 22 de mayo de 2013

Los microrrelatos



A lo largo de todos los tiempos han aparecido textos orales y escritos de corta extensión. El microrrelato no es un fenómeno nuevo, sienta sus bases por el siglo XII en los llamados bestiarios medievales, donde se describen las características y hábitos de animales, para terminar con una lección moral. Entre 1330 y 1335 también aparecerán las sentencias del Conde Lucanor, escritas por el Infante Don Juan Manuel.
Pero es en la época moderna, al nacer el cuento como género literario, cuando el microrrelato se populariza en la literatura en español, gracias a la concurrencia de dos fenómenos de distinta índole: la explosión de las vanguardias con su renovación expresiva y la proliferación de revistas que exigían textos breves ilustrados para llenar sus páginas culturales.
En general se entiende por microrrelatos o microficciones a textos cuyo límite de palabras se ubican entre las 300 y las 500. Sin embargo los hay de apenas una línea. 
Aquí van algunos ejemplos: 



Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí.
(Augusto Monterroso)

Vendo zapatos de bebé, sin usar.
(Ernest Hemingway)

El último hombre sobre la Tierra está sentado en una habitación. Llaman a la puerta.
(Fredric Brown)



Un microrrelato debe sorprender, la escasez de palabras colabora para que el lector piense, imagine, sueñe; en ese punto este género se puede asemejar al poético, por esa capacidad de asombrar al lector y llevarlo bruscamente a mundos desconocidos, con pocas palabras.

Grandes escritores como Jorge Luis Borges, también se dedicaron a explorar este género.



Un sueño
En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma del círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá jamás leer lo que los prisioneros escriben.



Julio Cortázar
Historia
Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.
(de "Historias de Cronopios y de famas")





 Gabriel García Márquez
 El drama del desencantado

El drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa, valía la pena ser vivida.





Se suele apelar a ciertos recursos 
para que el microrrelato sea más efectivo:


*Sorprender al lector con una lógica inesperada.

La fuerza del destino   (Julia Otxoa)
El perro riñe al gato, el gato al ratón, el ratón a la musaraña, la musaraña a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la hormiga, la hormiga a la pulga, pero la pulga como es tan pequeña, no tiene nadie más pequeño a quien reñir, así que indignada, prepara la revolución para derrocar al perro.

 ***

*Utilizar un formato popular, no literario.
Un formato moderno al que recurre el microrrelato con frecuencia es el anuncio clasificado.

Clases de gimnasia   (Ana María Shua)
Para aumentar la flexibildad del tronco y ramas, evitando así quebraduras provocadas por ráfagas intempestivas, clases de gimnasia para árboles se ofrecen, individuales y a domicilio. Precios especiales para bosques. 


***


*Hacer uso de la ironía

Libertad    (Juan José Arreola)
Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde.



***


Estos dos microrrelatos son mi autoría:



Ojos biónicos


Tenía una mirada que se te metía adentro, hacía una recorrida indiscreta y salía llevándose todos tus secretos.








Dorar la píldora

Quiso paliar la mala noticia de que iba a  dejarla.
Fue al botiquín del baño, vació los frascos con las cápsulas de aceite de tiburón, los comprimidos anticelulitis, aquellos con las pastillas para dormir y los pintó con un pigmento dorado, los roció con esencia de mentol y los selló con un fijador acrílico.
A la semana la internaron de urgencia. No tuvo necesidad de darle la noticia.
Mirella S.