miércoles, 3 de junio de 2015

La felicidad del palo borracho




Esa mañana desperté con una energía inusual pugnando filtrarse de entre mis labios craquelados por la desidia. Tuve el presentimiento de que algo extraordinario estaba dispuesto para mí.

Era otoño avanzado y el palo borracho de la esquina había florecido imprevistamente.

Cuando la amargura me inocula su hiel en la sangre, el mínimo evento amable es un indicio que me habla. Un árbol que brota en pleno mayo puede encerrar la simbología que yo quiera atribuirle. Y necesitaba aferrarme a un símbolo, como si fuera la llave de una puerta que se abre a instancias más benévolas.

Con temperaturas impropias de la estación, el palo borracho habrá creído que era setiembre, que el otoño se había puesto a jugar a la rayuela y, al brincar sobre el invierno, se le cayó la bufanda y se transformó en primavera. O el palo borracho estaba tan ebrio de flores que le cosquilleaban los brazos nervudos, que las soltó en un esplendor rosa púrpura.

Lo consideré un guiño dirigido a mí, porque el resto de la naturaleza siguió su curso, respetando la memoria que guardaban sus células, a pesar de que el termómetro marcara 30º. Las hojas de los demás árboles, en lluvias de monedas de cobre y oro, se apropiaban de las calles.

Los comentarios de los vecinos eran puras alabanzas hacia esa floración a destiempo, ante la suntuosidad de las ramas que se extendían como manos cubiertas de anillos.

La sonrisa con la que miraba ese espectáculo me humectó los labios. Algo parecía ensanchárseme por dentro.

Una noche se desató un viento caliente. El palo borracho amaneció despojado y a sus pies, untando la vereda, había una especie de légamo violáceo. El tacto cálido del viento cocinó las flores y las convirtió en una mermelada barrosa.

La boca se me apretó en una línea delgada, como si quisiera replegarse ante un ultraje repetido.

Soy una rastreadora de los mensajes que me pueda enviar el entorno, empeñada en una cacería emocional en la que termino siendo la presa. Con la nueva señal no cabían errores.

La floración del palo borracho me dio una tregua; en el trayecto que nos toca vivir hay paradores para detenerse. No debía pensar en la frazadita acogedora de la habitación contigua ni en sus fauces abiertas, invitantes. De mí dependía que no volviera a cautivarme.



©  Mirella S.   — 2015 —


54 comentarios:

  1. Siempre depende de nosotros, en nuestra cabeza está la salida, la actitud es lo importante y si sacamos pecho y lo buscamos, lo encontramos. La vida siempre ofrece maravillas no debemos ofuscarnos en una sola cosa. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando se está en medio del marasmo, la cabeza funciona en cámara lenta, pero a veces pequeñas circunstancias externas contribuyen a que la persona reaccione.
      Gracias, Ester, con un abrazo.

      Eliminar
  2. Tremenda historia, bella prosa.

    A veces l ambiente nos va envolviendo de tristeza y una simple belleza, como una nueva flor no alegra el alma. Ya volverá otra alegría para tu personaje, un pájaro que canta, un nuevo jazmín, todo puede ser un disparador.


    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre hay que estar atento a percibir las señales de cualquier tipo. Personalmente, la naturaleza me manda muchos mensajes.
      Mil gracias, Mariarosa, un fuerte abrazo.

      Eliminar
  3. No importa que las flores lleguen a destiempo, así se reciben con todo el cariño de quién sabe que no van a durar siempre ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era impresionante cómo había florecido ese árbol, duró algo más de una semana, pero fueron unos días maravillosos ver su colorido en medio de tanto cemento.
      Besotes.

      Eliminar
  4. Bueno Mirella, mi contadora sabia de historias, si supieras que anoche estaba con esa congoja, esa que llega a veces cuando se acerca el meridiano de la vida y uno saca sus cuentas de lo pasado, y bueno, me han dicho exactamente eso, depende de ti alimentar lo oscuro, lo negativo de la vida, porque puedes regodearte en tu miseria como los cerdos en tu propia charca o ver las cosas buenas de la vida, esa flores del palo borracho que te hicieron pensar que solo tú eres dueña y señora de tu bienestar y que el otiñi de la vida puede trate también flores.
    Como me has hablado hoy, Mirella, con el corazón y esa sabiduría que tienen algunos para ver las señales brillantes que la vida va mandando para dar fuerzas y seguir mirando hacia el mañana.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me emocionaste, Jonh, porque últimamente me pregunto si sirven para algo mis relatos. Con el de hoy fui particularmente dura y no terminaba de corregirlo.
      Que justo te haya llegado en un momento que te hacía falta, me reafirma en la convicción de que recibimos señales por todos lados, sólo hace falta estar atento y saber captarlas.
      Me alegra de verdad que el texto fuera también "tu" palo borracho.
      Muchas gracias por dejarme tus impresiones.
      Un gran abrazo.

      Eliminar
  5. Respuestas
    1. Gracias, Oscar, un placer que la disfrutaras.
      Besos.

      Eliminar
  6. Es muy hermosa esta prosa poética que consigue tocar el corazón del lector.Quién no ha sentido una de esas treguas que de vez en cuando nos concede la vida aunque sea consciente de que son la excepción y que no están destinadas a perdurar?Me ha gustado.Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son treguas que hay que aceptar como pequeñas vacaciones y, sobre todo, aprender a disfrutarlas, porque en algunos períodos son escasas.
      Me da gusto que lo hayas disfrutado Ainaroa y también agradezco tu comentario.
      Gran besazo, guapa.

      Eliminar
  7. Respuestas
    1. Gracias, Karin, me pone muy contenta que te gustara y también tu visita al nido.
      Besos, linda.

      Eliminar
  8. Bonito relato, y vaya parrafadas con el palo borracho. Por cierto nunca lo había oído esto del palo borracho; si por aquí también se usa, será que no estoy nada puesto en jardinería.

    Besos Mirella.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que haya en España. Es un árbol típico de estas zonas subtropicales. El nombre científico es "ceiba speciosa", pero vulgarmente se lo conoce como palo borracho en Argentina. El tronco se ensancha hacia la mitad, con forma de botella... será por eso lo de borracho y porque almacena mucho líquido en su interior.
      Si te gustó el relato y además conociste una especie nueva de árboles, ya me doy por satisfecha.
      Muchas gracias, querido amigo Rafa.

      Eliminar
  9. Brillante la forma y el contenido de tu escrito, una visión que tonifica la vida por las señales que manda, me causa curiosidad porque yo vivo pendiente de las señales que aparecen en el día a día, es como un juego, claro, si uno sabe interpretarlas, pero por lo general nos marcan el rumbo del día que tendremos, positivo o negativo, la vida es un azar, a mí me diseñó el destino el azar, fue el menos pensado, de repente estoy con una vida hecha, perplejo todavía por los resultados, pero contento, hubiera errado si hubiese vivido con lo que tenía planeado hacer con mi destino, tuve suerte en aceptar todo lo que me presentó el azar!!
    Magnifica prosa, Las hojas de los otros árboles, en lluvias de monedas de cobre y oro, se apropiaban de las calles. Gran placer leerte, MIR!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vengo atrasada con las respuestas, Edu. La humedad porteña me tiene mal.
      Cada uno tiene su destino, pero también intervenimos en la formación de ese destino, con breves si o no ante ciertas decisiones o encrucijadas que se presentan.
      Creo que no todo es azar, que cuando el azar nos pone frente a una nueva alternativa, la aceptamos o no.
      Me alegra saber que estás contento con todo lo que viviste y hacia donde te condujo.
      Gracias y besos.

      Eliminar
  10. Magnífico relato, tanto en fondo como en forma. Muy bien narrado, sí señor. Y ese engarce del estado anímico con la floración o no floración del arbolillo es perfecto.
    Gracias por estas joyas, Mirella.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me da mucho ánimo que una escritora de tu calibre elogie este texto, que me parecía chiquito, apenas una pincelada.
      Gracias a vos por la visita y la lectura, Isabel.
      Otro abrazo.

      Eliminar
  11. Buen relato. Personalmente me recordo a mi abuelita.
    Nos solia engañar a nosotros y mis amigos y juntabamos sus algodones para las navidades y el papa noel. Resulta que la abuela hacia almohadas con eso jajaja. Hermoso relato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un gusto, Ocaso de Luna, haberte hecho recordar escenas de la infancia, que siempre retrotraen a momentos de diversión e inefabilidad.
      Me alegro que lo hayas disfrutado y espero pronto poder hacerte una visita.
      Bienvenido a este espacio.
      Un abrazo.

      Eliminar
  12. Nunca había oído ese nombre 'palo borracho' pero las flores son una maravilla.....tendríamos que practicar mucho más esa sonrisa, llevas los días con menos carga... haces bien en dar la vuelta a los hechos no demasiado agradables ... todo tiene su porqué, lo difícil es saberlo.
    Tu relato , como siempre, magnífico.

    Abrazos Mirella

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un árbol sudamericano y de clima tropical. La flores son magníficas y suelen florecer para nuestra primavera, en octubre y noviembre.
      En estos tiempos, con tristeza advierto que las sonrisas se han vuelto escasas, como si los labios fueran de yeso. Hay que buscar todo lo que tenemos a mano para volver a practicarlas.
      Gracias y besos, Esme.

      Eliminar

  13. Curioso nombre para una planta que da flores tan bellas...
    Bien... si esa floración se puede interpretar como un signo, ha de ser buena señal, que esas flores no pueden decirte otra cosa.

    Abrazos, Mirella

    · LMA · & · CR ·

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es el nombre vulgar, supongo que por la forma redondeada de su tronco, que se asemeja a una botella de licor.
      Creo que cuando se está con los ojos más abieros se pueden captar señales en todas partes, especialmente en la naturaleza.
      Gracias y abrazos, Bolo.

      Eliminar
  14. A veces hay que hacer como el palo borracho…¡Sorprender a todos!
    Sacudir las mortajas, empinar el cogote y salir por la vida como si siempre fuese primavera.
    Y a veces hay que hacerse el loco para pasarla bien, o hacerse el muerto pa ver el entierro que te hacen!
    Debe ser re-lindo ser un palo borracho confundido (Que no es lo mismo que “borracho confundido, con un palo”)
    ¿Ves? Yo vine con ideas de hablar serio y ya me fui por las ramas. Y hablando de ramas, hoy leí en el diario que están plantado muchooos jacarandás en todas partes, qué placer deber ser abrir la ventana y mirarlos mientras desayunas. En mi vereda hay un árbol mentecato que echa bolitas negras todo el tiempo, feo como él solo!
    En fin, que me gustó ese desborde-florecido de hoy.
    Y sí, todo depende de ti.

    Besos Mirella (con doble l)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La que me sorprendió gratamente fuiste vos, con tu visita, Vivian. ¿Será otra señal?
      Me alegro por lo de los jacarandás (o jacarandaes, no sé bien el plural), es un árbol que se pone todo lila hacia el mes de noviembre, por mi casa también hay unos cuantos. En la otra esquina hay unos tilos enormes que cuando florecen tienen un aroma tan hermoso, que me la paso respirando hondo cuando camino por allí.
      ¿Cómo estás... y tu blog, no escribís más? Eran preciosos tus poemas.
      Te dejo un fuerte abrazo y espero saber de vos más seguido.

      Eliminar
  15. La naturaleza al igual que la vida aveces nos sorprende con escenas a destiempo, pero quizás la apreciemos y valoremos más por ese echo, por lo inesperado y por lo especial.
    Hermoso relato Mirella, Feliz semana :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fue una escena impresionante ver al árbol cubierto de flores y a todos los demás desnudos o perdiendo sus hojas, ya amarillas.
      Gracias, Nieves, también una buena semana para vos, aunque ya se acerca el finde.
      Besotes.

      Eliminar
  16. Excelente relato, me recordó mi infancia, la primavera, el campo.
    Repito, excelente.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marybel, me alegra que te llevara a los tiempos despreocupados de la infancia, el contacto con la naturaleza.
      Un gran abrazo, guapa.

      Eliminar
  17. Destacable, siempre, tu personal manera de narrar, tan profunda y tan poética.

    Con retraso, mis abrazos. (un beso, al palo borracho de la esquina)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No puedo decirte más que gracias por la mirada afectuosa con que leés mis textos.
      Un enorme abrazo, Soco, querida.

      Eliminar
  18. Solo en ti esta el desarreglar la cama, las cobijas y el lugar de las almohadas.

    Solo tu puedes cambiar las cosas.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la conclusión, pueden intentar darte una mano desde afuera, pero si no estamos abiertos, no sirve de mucho.
      Gracias, Chaly, con un beso.

      Eliminar
  19. Estoy seguro de que interpretas bien los acontecimientos extraordinarios.
    Tienes inteligencia y corazón para ello.
    Sigue así.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... soy medio bruja Torito y siempre ando a la pesca de indicios a mi alrededor, espero interpretarlos correctamente.
      Besos y gracias.

      Eliminar
  20. Respuestas
    1. Siempre agradezco tu euforia, Adolfo.
      Un abrazo grande.

      Eliminar
  21. Me atrapo tu relato y quede enganchada a el.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias María, bienvenida a este espacio y contenta que te gustara
      Un abrazo.

      Eliminar
  22. me quedé prendida en el primer párrafo
    y es que uno al final Decreta
    uno dice si va o no va con sonrisa el día
    los decretos que uno hace para sí inconcientemente los realiza

    abrazos gorditos y buen comienzo de semana Mirella

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un enigma el por qué de los distintos humores con que nos despertamos. Vaya a saber el inconsciente por cuáles paisajes estuvo transitando durante la noche.
      Después es responsabilidad de la parte consciente de lo que hagamos con esas sensaciones.
      Un fuerte abrazo, Elisa.

      Eliminar
  23. La felicidad es un ejercicio, cada día estoy más convencido. Quizás tengamos ciertos límites, quizás tengamos que luchar contra nuestra propia constitución psicológica o no, quizás nos hayamos visto lastrados o impulsados por las experiencias de la vida. En cualquier caso si uno no lo intenta, no fracasa. Pero, como todo, las inteligencias pueden entrenarse y con ellas podemos adquirir niveles impensados en algo tan creativo como es el ser feliz, día a día, momento a momento, haciendo que cada instante sean unas vacaciones en lugar de encerrarlas en un único mes al año y esperar a que lleguen. Nuestro destino es el camino y no el destino.
    ¡Un abrazote, Mirella! ^_^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En muchas ocasiones hay que luchar contra la propia psique, que tal vez tiende a la melancolía y se hace más difícil conectar con la parte optimista.
      Tampoco ayuda la forma de vida actual, especialmente en las grandes ciudades, así que hacemos lo que se puede, procurando encontrar en distintos lugares y por distintos medios esos chispazos de felicidad.
      Gracias, Jorge, un gran abrazote.

      Eliminar
  24. Olá, Visitando você, adorei o seu BLOG. Adoro ler um bom livro e o conteúdo do seu blog me agradou tanto que estarei , de agora em diante, aqui por perto só para ver as suas novidades.Tenho um BLOG novo e gostaria que você fizesse uma visitinha por lá. Abraços . NILDA http://oslivrosdaminhabiblioteca.blogspot.com.br/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Nida, por pasar, pero no entiendo el portugués y los traductores no son buenos en lo que se refiere a lo literario.
      Muchos saludos.

      Eliminar
  25. Es lo que nos pasa a los borrachos, incluidos los palos. Vivimos en la fugacidad, damos o recibimos treguas, convencidos de que nada hay definitivo, de que nada hay.
    Abrazos, siempre

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nada es definitivo y -borrachos o no- tenemos que disfrutar esas treguas cuando llegan.
      Un abrazo, Amando.

      Eliminar
  26. Creo que algo de eso hay, y que tiene algo de razón la protagonista de tu relato. Buscamos símbolos, un guiño, un gesto, a veces una línea y sólo para seguir, como a guisa de tregua. Una manera como otra de seguir por el camino y seguir interpretando este papel que tantas veces representamos en cualquier acto, hasta que baje el telón.
    Los palos borrachos sin duda, poseen ese don de embriagarnos la voluntad concediéndonos dicha tregua.

    Besos, dulce Dama de los cuentos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Eva, por pasar y leer lo atrasado y, además, comentarlo.
      Espero que estés mejor; esto de las señales o indicios es algo que vengo haciendo desde hace mucho y que, cuando se está abierto a percibirlos, dan cierto sosiego.
      Un abrazo enorme y agradecido, linda Zarza.

      Eliminar
  27. Hay una costumbre en eso de buscar señales en las cosas, el qué nos quiere decir tal hecho, como si uno dependiera de ello para accionar de una vez por todas.
    Impresionante el juego de frases y palabras para decir tanto, Mirella.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En algunas oportunidades hay hechos que son una advertencia, pero cuando recurrimos a interpretar y buscar indicios en todo es porque estamos muy perdidos, descentrados.
      Un gustazo tenerte por aquí, Raúl, gracias.
      Saludos.

      Eliminar