viernes, 28 de junio de 2013

Chocolates para la alegría







La culpa de que ya no pueda comer más chocolates la tuvo aquella tormenta. Y ahora Nicolás le trae la tentación.

Si no hubiera llovido tanto, como si ese día fuese el elegido para reflotar el Arca de Noé, los chicos habrían venido a su cumple y Rocío no se hubiera empachado comiéndose ella sola todos los bombones de la caja.
Cumplía los doce y terminaba el primario. Cada tanto, miraba el reloj y después pegaba la nariz al vidrio de la ventana y lo único que veía eran los latigazos del agua, que armaba un delta de ríos que la fuerza del viento deshacía. La ciudad se inundó y sus amigos no pudieron llegar. La caja de felpa roja era un llamado, casi un grito. Se comió hasta los de licor, sólo quedaron los papelitos marrones, igual que alvéolos de un panal vacío.
A la mañana siguiente amaneció brotada.
—Sarampión —gritó la madre.
—Varicela —la corrigió el padre.
—Viruela boba —dijo la hermana mayor, despectiva como siempre. Y agregó—: por glotona.
—Un enema, ayuno y se acabaron los chocolates. Es una reacción alérgica —afirmó el médico, con la cara de un juez que dicta sentencia a cadena perpetua.
Y así fue, el chocolate fue desterrado de sus placeres, pero no de los deseos. El delicioso chocolate caliente de las tardes de invierno o el submarino que tomaba a la salida del cine, invitación de la tía Marta, se habían convertido, como la magdalena de Proust, en un recuerdo de alegrías pasadas.
Para Rocío paladear un trocito de chocolate, era incorporar una sustancia que traía sonrisas y gotas de luz que le rellenaban el corazón con agujeritos, como el tema musical de su telenovela preferida.
Todo era tan almibarado en esa época. Después de la abstinencia vino la pubertad, una etapa rabiosa y ácida. Pero a los quince se rebeló o simplemente se cansó de la docilidad forzada y se despachó una tableta entera de chocolate amargo, sin leche ni almendras, apenas un ascético choco amargo. Además de brotarse se hinchó y le tuvieron que aplicar una inyección. La alegría fue tan fugaz que ni valió la pena pasar ese susto.
Claro, hubo otras pequeñas alegrías que sirvieron para compensar desconciertos, miedos, el disparate de ser adolescente. Pero ese divertimento secreto, la dulce fiesta que comenzaba dentro de la boca, se expandía y era absorbida por cada una de las células, le estaba vedada.

Y hoy Nicolás se presenta con un puñado de Garotos que saca de su mochila.            
—Tres para vos y dos para mí —dice—, si los querés todos, son tuyos.
Rocío niega con la cabeza y agradece con voz ahogada por las ganas y la culpa de aceptarlos. Nicolás no sabe, no se lo dijo, todavía no están en esa etapa. Tampoco le puede hacer un desprecio. Él se engulle los suyos de un bocado. Entonces, miente. Sin mirarlo, murmura:
—Los dejo para después, así cuando los saboreo es como si estuvieras conmigo. —Y se siente la protagonista más cursi de la peor novela de la tarde.
Los guarda en el morral; en el subte, entre el calor, los apretujones y codazos, Rocío piensa que los va a encontrar medio derretidos o aplastados, lo cual no tiene importancia, si no los va a comer. El paladar destila un jugo imprevisto ante la idea de lamer los restos pegados al papel de aluminio, despaciosamente, con la punta de la lengua, rosa como las patitas de las palomas. Sólo eso, un lento lengüetazo; regalarle a las papilas gustativas la memoria de su sabor preferido, recuperar ese gozo minúsculo.
Durante el trayecto imagina los posibles rellenos (¿cerezas al marrasquino, crema de pistacho o de almendras?) y en el modo sensual en que la lengua recorrerá el cuadrado de papel hasta levantar la última partícula de chocolate, con la avidez del oso hormiguero al que no se le escapa ninguna hormiguita.
Entra a la casa, saluda distraídamente; con la boca henchida de saliva, corre a su cuarto, busca en el morral.
—Se fueron para el fondo, se hacen desear —dice en voz baja. Saca el celular, el paquete de las carilinas, la billetera, el porta cosméticos. Sus dedos ansiosos hurgan en las profundidades: nada. El índice se hunde en un vacío inesperado: la costura se había abierto para dar lugar a un agujero.
Se pasa la mano por los labios como si recogiera algún rastro delator. El borde de sus pestañas se humedece. Los destellos de la alegría se apagan igual que los chisporroteos finales de una cañita voladora.
Esa noche, abrigada en el sueño, está nadando en mares de cacao espeso. A su alrededor, igual que en un naufragio, flotan pasas de uva, avellanas, emergen peñones de un chocolate oscuro que presiente ocultan corazones de marroc o dulce de leche. Mete la cabeza debajo de la superficie con la boca abierta, muerde, mastica y traga en un deleite voluptuoso. Repentinamente descubre a Nicolás que aparece a su lado y le ofrece una ramita de chocolate blanco. 
Al despertarse el aroma tibio, con un dejo a vainilla, todavía impregna el cuarto. En sus mejillas titilan pequeñas pulsaciones. Cuando se mira en el espejo del baño ve su cara llena de puntos rosa, como las patitas de las palomas.
  

 
Foto de Phillip Schumacher




Dos tragedias hay en la vida:
una no lograr aquello que ansía el corazón;
la otra es lograrlo.

George Bernard Shaw




48 comentarios:

  1. Está condenada de por vida.
    Si no come chocolates, malo.
    Y si los come, peor.

    Besos.

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    1. En la vida no podemos hacer todo lo que queremos... tristemente... o no.
      Gracias Toro y besos.

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  2. Si que tiene la criatura un dilema con el chocolate, pero bueno ya se sabe, que mientras más nos prohíben una cosa, más grande es la tentación de caer en ella. El chocolate es uno de los alimentos más completos que hay, y joder que rico que está. Ahora no lo sé, pero algunos ejércitos como el americano en campañas de guerra, siempre han llevado en las mochilas chocolate.

    Besos Mirella, y buen fin de semana.

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    1. Además de exquisito es muy completo, también los alpinistas llevan su buena ración.
      Somos tan jodidos que siempre anhelamos lo que no podemos tener o no es para nosotros.
      También un buen fin de semana para vos y familia.
      Un abrazo.

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  3. El chocolate se acaba indigestando, los placeres siempre en sus justas dosis.

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    1. Parece que la mesura es una virtud que cuesta practicar.
      Gracias Sergio por pasar y muchos saludos.

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  4. Merde!!! Te juro que hasta acá se cuela el aroma del chocolate... El poder de la palabra, la sugestión... Un abrazo.

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    1. Es que el chocolate es irresistible... también afrodisíaco, dicen algunos.
      Muchas gracias por estar siempre.
      Abrazo.

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  5. Una pena no poder deleitar este manjar tan delicioso sin consecuencias, y durante toda la vida uf! que mal se debe pasar, hace bien en saltarse la norma si la tentación se vuelve incontrolable y las consecuencias son leves...

    Yo no como mucho chocolate pero me encanta y cuando lo hago mmmmmm lo disfruto a tope!!!

    Un relato muy dulce, Un besito :)

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    1. Si fuéramos más medidos en contentar un deseo, sin ponernos compulsivos, quizás podríamos disfrutar de más cosas.
      Besos, Nieves y buen fin de semana ¿junto al mar?

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  6. Moderación ante todo. A una de mis amigas le encanta también, se come las tabletas de chocolate en un visto y no visto (me las hecho recordar)
    Besos

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    1. Vero si no moderamos el deseo, el deseo nos come a nosotros.
      Besos.

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  7. QUÉ COSA CON ÉSTE PRODUCTO, NO? MIRA TODO LO QUE NOS HAS HECHO VIVIR CON TU RELATO!
    UN ABRAZO

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    1. El chocolate es un símbolo que podemos trasladar a muchos otros planos de la vida.
      ReltiH, muchas gracias por estar siempre.

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  8. es horrible ser alergico a algo... yo si como requesón me da migraña pero al minuto...
    ufff chocolates, son mi perdición.

    un abrazo
    carlos

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    1. Todos somos alérgicos a algo y según conceptos metafísicos, responden a ciertos modelos mentales que nos hemos formado, que nos impiden ejercer el propio poder.
      No sé si es tan así, pero es para pensarlo ¿no?
      Carlos, un abrazo.

      (Para la migraña, Rafa hoy nos dio la solución... jajaja)

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  9. Me trajiste más recuerdos de los que imaginás...Mi hijo es alérgico (entre paréntesis, se llama Nicolás)...y nunca voy a olvidar la carita con la que miraba a los otros chicos en los cumpleaños cuando comían "papas fritas", y él no podía...o un sandwich con mayonesa, del que se privaba porque se brotaba íntegro. A los cuatro años había aprendido a decir "no puedo, soy alérgico"! Y cumplía, no tentaba a la suerte. Lo bello de tu literatura, es esta magia del reflejo que generás. Existe otro mundo paralelo al de las papas fritas y el chocolate, sólo hay que saberlo encontrar. Abrazo, Mirella.

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    1. Gracias Patzy por tus palabras. Como dije en la respuesta anterior sobre las alergias hay mucho para decir, siempre hablan de algo psicológico. A veces surgen en determinadas etapas de la vida y después desaparecen.
      En cuanto al deseo (cualquier deseo), puede ser tan intenso que produce un efecto incluso como consecuencia de un sueño.
      Besos y buen fin de semana.

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  10. Mirella sé mucho de esos castigos que nos impone el organismo, yo tengo alergia al marisco y lo llevo muy bien pero que mejor placer que soñar con lo prohibido?

    Preciosa la historia que nos dejas.

    Un abrazo,

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    1. Yo creo que uno puede permitirse muchas cosas, siempre que después se haga responsable de las consecuencias.
      Sau, lo prohibido es tentación pura.
      Muy agradecida por tu visita.
      Otro abrazo.

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  11. que dicotomía tan bien plasmada Mirella
    parece algo liviano, pero en la realidad , hay muchos que son alérgicos
    y es una tortura

    a mí en lo personal no me gusta el chocolate
    ni me muero por las tortas

    prefiero una rica tostada con queso ;)
    abrazos y feliz fin de semana

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    1. Elisa, creo que la vida es una continua dicotomía y estamos siempre eligiendo, ponderando si lo hago o no. Si le doy cabida a mi anhelo o procedo con prudencia y me "aguanto".
      Mejor que no te gusten los chocolates, así no te vinieron ganas de comer... jajaja.
      También un lindo fin de semana para vos.

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    2. muchas gracias por tu huella
      ten una semana preciosa
      abrazos

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    3. Es un gusto leerte, Elisa.
      Buena semana también para vos.
      Abrazote.

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  12. Que tentación y no tengo un sólo chocolatito en casa jaja.
    Mañana compro, además hace frío y vienen muy bien.
    Un gusto visitarte, me encantó el relato.
    besos.

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    1. Gracias por las visita y el comentario y lamento haber provocado la tentación... jajaja...
      Besos

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  13. Muy bueno, Mirella! Esta es una de esas historias que tienen varias lecturas y todas son muy ricas (vayatérmino el mío!) El placer extra de lo prohíbido, el saber que no se puede tener todo en esta vida, el precio que hay que pagar por las decisiones... Estupendo relato, mi amiga! Felicitaciones y un beso de chocolate!

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    1. Gracias por el beso chocolatado, vino bien, hace tiempo que no pruebo chocolate. Me alegro que hayas podido encontrarle al relato otros planos, más sutiles.
      Un abrazo.

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  14. El tema chocolate es crucial.
    El chocolate es algo tan cultural, tan histórico.tan delicioso, tan etcéterado al infinito y tan necesario.
    En el refrigerador guardo mis chocolates de emergencia, pues sé que tarde o temprano cáeré en un ataque chocolatista, y a la vez no los abuso para que no sea llevado yo a una situación de que me hagan algún tipo de daño, me basta con verlos ahí presentes por días, esperándome.
    Cuando comencé mi blog escribí "Muerte por chocolate".
    Para ser honesto no creo que pase un día en mi vida sin pensar en algo chocolatoso.
    Sentí profunda tristeza por tu protagonista.
    Dominas el relato de la tragedia.

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    1. Carlos, este es un texto bastante light comparado con otros que escribí y que no sé si definir como trágicos, pero sí dramáticos.
      Quizás lo sea para un adicto al chocolate... jaja.
      Vos cuidate con tus choco guardados en el refrigerador de no caer asiduamente en la tentación.
      Gracias por pasar y un saludo al chocolate con almendras.

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  15. Lo mejor de la vida, o es pecado o engorda. (ríome).

    Me ha gustado mucho el relato, Mirellísima. Sin duda la prohibición de algo placentero nos hace desearlo con más fuerza, y el chocolate tiene eso de crear endorfinas y crearnos adicción. Aquí lo relacionas con el amor y los entendidos dicen que a nivel placer, hasta lo sustituye.

    Yo no lo he visto trágico sino deliciosamente compulsivo.

    Abracísimo.

    Namasté.

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    1. Gracias Morg, coincido con que el relato no es trágico sino compulsivo. También con tu frase inicial: que lo mejor de la vida es pecado o engorda, triste pero real.
      Tu visita siempre me da alegría (como el chocolate... jajaja)
      Un gran abrazo.

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    1. Profe, ahí dejé unos bombones para que te sirvas.
      Saludos.

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  17. Que bien describes el deseo de algo que es prohibido para nosotros...

    Y lo que nos gusta a las mujeres el chocolate...tiene una sustancia antidepresiva, en poquisima escala pero la tiene...

    La foto de la ventan es preciosa

    Besos

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    1. El chocolate te da un montón de calorías pero también energiza.
      Es una perdición maravillosa.
      Sí, la foto me gustó mucho, está en la web, pero no figura el autor.
      Pluv, gracias por tus infaltables visitas.
      Besos.

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  18. Virgen santa. Ahora aprecio mucho más el chocolate.

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    1. Gracias Key por pasar por mi espacio, apenas pueda visitaré el tuyo.
      Saludos.

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  19. Qué lindo Mirella ... qué fuerte... Me gustan tus comparaciones cuando hablás de las lágrimas y el climax que lográs cuando el personaje busca y rebusca en la bolsa... Me encantó!!

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    1. Gracias Flor por tus palabras y me encanta que te haya encantado.
      Besos.

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  20. Muy bueno Mirella. Me gustó mucho. Te soy franco, ella naufragando en el mar de los cacaos me sonó concupiscente y, por ende, de un final abierto, en sentido literal. Estoy a punto de derrapar. Mejor me voy. Adiossss!

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    1. Gracias Negro por no pasar en silencio y dejar tu comentario.
      Si a vos te pareció concupiscente, está bien, porque una vez largado el texto, ya pertenece al lector.
      Muchos saludos.

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  21. Que buen cuento. Y con lo rico que es el chocolate, hasta la imaginación la traicionea. Ha sido un placer de chocolate leerte.

    ¡¡FELIZ CUMPLE!!

    así que nacimos el mismo día, mira que casualidad, sera por eso que nos gusta tanto escribir??
    Espero que lo hayas pasado muy bien.

    mariarosa

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    1. Gracias Mariarosa, estuvo bien mi día, espero que vos también lo hayas disfrutado. Como el signo de Cancer es de agua y el agua simoliza la emocionalidad, lo sensible, eso puede influir bastante en que nos guste tanto escribir y el mundo ficcional o poético.
      A veces basta la lectura para hacernos sentir sensaciones o placeres que en ese momento no tenemos a mano.
      Un beso con aroma a marroc.

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  22. Después de comer una barra de chocolate, ya puedes perdonar a cualquiera, incluso a los familiares...

    abrazo

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    1. Leer o mirar una buena peli, con un puñado de bombones a mano, hasta te hacen olvidar que la silla de al lado está vacía... jajaja.
      Gracias Lucre por tu visita.

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  23. Gracias por el mensaje de amor que me has enviado por este momento que estoy pasando, algunos lo pueden tomar como una exageración de mi parte pero yo soy así muy sensible con los animales, con los seres humanos, con todo aquello que me rodea y a lo que me aferro mucho porque siempre tuve poco afecto, una familia chica.

    Desde ya no tengo palabras para agradecer tanto cariño, no podía leer los mensajes porque lloraba aún más, tampoco podía ver las imágenes que había subido y las palabras que yo misma le había dedicado a mi adorada gatita. Es que fue muy fuerte para mi todo esto. No sé... debe ser porque estoy en otra etapa de mi vida.

    Te dejo un beso enorme y todo mi cariño, gracias, gracias... un abrazo tan grande como un cielo para ti.

    Cariños enormes.

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    1. Para mí no es ninguna exageración, es un ser vivo que te acompañó muchos años. Además los gatos son tan especiales, como te habrás dado cuenta, también me encantan.
      Hay épocas en que se está mas sensibilizado, pero esas pérdidas duelen siempre.
      Arriba el ánimo y a seguir escribiendo poesías para todos los que te seguimos con placer.
      Otro abrazo enorme para vos.

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