jueves, 16 de mayo de 2013

Estatua de sal





Voy caminando hacia el punto donde el sol inició su descenso, como si tuviera la certeza de que es la dirección correcta hacia el mar. O simplemente quiero darle la espalda a lo que pasó.
La arena es blanda y me hundo hasta la mitad de la pierna. La mochila pesa, contiene la botella de agua, un puñado de dátiles, tres naranjas y un chaleco, que tal vez me sirva para la noche, si el sol, la sed y la arena no terminan antes conmigo. Nunca pensé que tendría un instinto de supervivencia tan poderoso que me permitiría seguir sola, sin él. Me miro las manos: en las uñas todavía quedaron atrapados granitos de arena.
Cavar y cavar, sin permiso para las lágrimas; el sudor goteando en el hoyo las reemplaza. La sequedad del aire se me ha metido adentro y se chupó todo, hasta el dolor. No pude hacer un hueco profundo, debía ahorrar fuerzas. Lo hice rodar despacio y le tapé la cara con la bandana de algodón que le protegía la cabeza. Sus labios estaban entreabiertos y me horrorizaba la idea de que se le llenara la boca de arena. No recé ninguna plegaria, no sabía a quién dirigirla. Tan sólo dije porqué claudicaste, amor.
Me levanté y empecé a bajar por la duna. Un punto plateado se movió en el cielo: un avión. Desapareció sin sonido, el calor y el sol se tragan la vida y vomitan silencio. Fue en ese momento que decidí seguir el rumbo del avión, que se dirigía hacia el sol.
Qué animales hay en el desierto ¿alacranes, zorros, gacelas? Algún buitre vendrá desde un oasis lejano, ellos saben, por eso viven. Pero peores son los carroñeros que están en las ciudades, de esos hay que desconfiar: nosotros no lo hicimos. Nos sedujeron con su lenguaje áspero, sus turbantes de fuego y las túnicas claras. Éramos dos extranjeros y anoche, después de despojarnos, nos abandonaron. Amanecimos en un campamento vacío, tan desolado como la inmensidad que nos rodeaba. Caminamos sin rumbo. Él, con toda su fuerza y su coraje, cayó primero. Abrazó el aire y se deslizó lentamente, como si la densidad de la atmósfera lo sostuviera. No hubo ni un quejido de aviso, dejó de respirar, el calor le quemó los pulmones o le licuó el corazón.
Decido resbalar por la duna como si fuera un tobogán, después deberé subir por la siguiente. No te des vuelta a buscar con la mirada lo que dejaste atrás, como la mujer de Lot te convertirás en una estatua de sal. La voz sale de mi cabeza. Me paso los dedos por la frente húmeda y sin hablar contesto: ya me estoy convirtiendo en una estatua de sal, que de a poco se va a derretir y la arena, golosamente, me absorberá hasta la linfa y nadie sabrá que estuve aquí. Las dunas tienen vida propia, se mueven, cambian, desorientan, forman olas, son otra especie de mar, centellean como si contuvieran polvo de diamantes o de estrellas caídas. Si me diera vuelta comprobaría que mis huellas ya no están, que por aquí no pasó nadie.
El horizonte tiembla en una bruma que desdibuja la ondulación de las dunas. Bajar y ascender ¿hasta cuándo, hasta dónde? Me doy cuenta de que algo me  golpea el pecho. Es la cámara de fotos que cuelga, como un relicario, de un cordoncito. Estoy por sacármela y dejársela al desierto, pero me acuerdo que tiene registrada la alegría de Casablanca, la medina de Marrakech, su sonrisa abierta en la cara bronceada.
Ahora puedo percibir que el silencio no es absoluto. Hay una casi inaudible nota sin variaciones, que vibra en el aire. La canción de las dunas. El roce de millones y millones de partículas de arena, que se susurran sus orígenes de piedras erosionadas por el dios Eolo, en sus infinitos ataques de furia.
La línea de dunas se multiplica y he agotado el último sorbo de agua, sin embargo con el sol que declina el aire es más respirable y un leve viento frontal trae lo que me parece el olor salobre del océano. ¿Acaso no son aves las manchas que vuelan alrededor de la naranja desmedida que cae aceleradamente del cielo? Tal vez un par de hileras más de dunas y veré el agua espumosa que desgasta la costa. Tal vez sea el delirio de un espejismo y sólo haya más arena y los buitres esperando.

©  Mirella S.   — 2013 —




Fotos sacadas de la Web




La fuerza de los valientes, 
cuando caen, 
se pasa a la flaqueza 
de los que se levantan.

Miguel de Cervantes


62 comentarios:

  1. La angustia de la búsqueda de la supervivencia, el dolor ante la pérdida y el anhelo que empuja desde la esperanza. Me ha gustado,Mirella.
    Un abrazo

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    1. Gracias Victor, intenté que todos esos componentes formaran parte de la historia.
      Un gusto tenerte por aquí.
      Saludos

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  2. Recorrí tu texto como si fuese un viaje interior, no hubo manera de verlo desde fuera, perdón, es que cada uno se imagina cosas que, muchas veces, ni pasan por la cabeza de quien las escribió.
    Y de ese viaje interior extraigo que hay muchas más preguntas que respuestas, como debe ser, pero sin angustias, con el convencimiento de que así es la vida.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Al contrario Humberto, es muy interesante conocer la interpretación de cada lector.
      En ese viaje exterior hay también uno interno, siempre lo hay. Es un cuento que escribí a fines del año pasado, en un momento anímico similar al desierto, en lo que se refiere a lo literario. Pero soy bastante tozuda, surgió la idea del blog y encontré algo parecido al mar, por sus infinitas posibilidades.
      Gracias por acercarte.
      Un abrazo.

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  3. Un relato fascinante, Mirella. He vivido la angustia del narrador-protagonista. Conozco dunas y sé lo engañosas que son, máxime cuando se está atrapado en un mar de dunas. Tú transmites muy las sensaciones, tanto que hasta me ha dado sed.
    Un abrazo.

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    1. Isabel, menos mal que estabas en tu casa y no tuviste inconvenientes para saciar la sed... jajaja.
      Es bueno saber que algo escrito con total desconocimiento del ambiente real, haya producido ese efecto. También que te haya gustado.
      Un gran abrazo.

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  4. Me sucedió lo que a Humberto, leí la historia y la recorrida fue por dentro, muy metafórica...eso es lo bueno de escribir bien como vos lo hacés, podés motivar y seducir a los lectores, cada uno tomará, disfrutará o dejará la historia. Eso es el arte, yo la disfruté. Abrazo, Mirella!

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    1. Patzy, como le conté a Humberto, cuando escribí este texto andaba con ganas de largar la escritura, porque me sentía en crisis y desmotivada. Por suerte no lo hice y traté de ser más permisiva con los momentos de poca producción.
      Te agradezco mucho tus comentarios, siempre tan positivos.
      Un abrazo

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  5. Entre el calor, la desolación y la arena surge esa "cámara de fotos que cuelga, como un relicario, de un cordoncito", para dar ese tono de profundo desvalimiento a la protagonista del relato en medio de la nada.

    Abrazo Mirella.

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    1. Gracias Jaal, por detenerte en eso detalles como dichos al pasar, pero que revelan ciertas sentimientos que sólo el ojo de un buen lector capta.
      Otro abrazo.

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  6. Me ha encantado Mirella. Transmites de una manera magistral todas esas sensaciones, ese cansancio, el calor, el agobio, la desazón por un futuro incierto... Y también me parece impresionante la descripción. Se diría que tienes el desierto muy presente no solo de una manera visual, sino atrapado con todos tus sentidos.
    Por último, me ha gustado también la historia. Esas preguntas en el aire, sin muchas certezas...

    Encantado me voy.

    Un abrazo.

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    1. Es un poco el desierto de la vida, con todo lo que lleva en su interior, los continuos interrogantes, las arideces, las ansiedades, la soledad y la esperanza o la ilusión, depende, que son motores necesarios, sobre todo en situaciones límite para seguir.
      Una alegría que lo hayas disfrutado.
      Abrazo, también.

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  7. Lo importante es seguir sin parar.

    Sublime relato. Me gusto más la parte del relicario.

    Saludos.

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    1. Claro Gilberto, seguir avanzando, perdiéndonos y encontrándonos, porque todos, en el fondo, en este mundo somos sobrevivientes.
      Un abrazo.

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  8. Como realidad deja poco lugar para la esperanza, pero está tan cargado de simbolismo el texto que bien podría representar la capacidad del considerado débil para afrontar situaciones límites y sobreponerse a ellas, exactamente su resiliencia ante el abandono, el desamor y tantas circunstancias que nos desertizan por dentro.
    Ser capaz de enterrar la emoción, el amor que considerabas incólume y que falla cuando más falta te hace, ser capaz de olvidar lo muerto y a la vez guardar los recuerdos felices simbolizados por la cámara, y seguir caminando de la mano de la incertidumbre, sin volver la vista atrás, no es más que puro instinto de supervivencia a todos los niveles, incluido el emocional.

    Igual es que yo necesito hacer esa exégesis concreta del texto, pero es igual, también a nivel físico y hasta sensorial funciona , aunque a mí me seduzca ir por otros derroteros mentales, quizás más escabrosos.

    Estupendo, Mirellísima.

    Namasté.

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    1. Morg, la extracción que hacés de cada texto es tan acertada y completa que no queda demasiado para decir.
      Cuando se han vivido situaciones de mucho dolor (físico, emocional, hasta mental), para mí ya no queda más que recoger las pequeñas fotos de los momentos felices, tirar todo lo otro y seguir caminando, a veces con esperanza, otras aun sin ella, pero no detenerse.
      Siempre leo con mucho placer tus comentarios.
      Un fuerte abrazo.

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  9. la lucha por cada paso, suele traducirse en un crecimiento interno

    no hay que detenerse

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    1. Coincido totalmente, al principio no se ven, pero después se recogen los frutos de las experiencias.
      Gracias y un abrazo.

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    1. No entiendo a los Anónimos que dejan mensajes incoherentes.

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  11. Un relato que me recuerda no se porqué al mundo onírico, con una carga emocional intensa, transmite perfectamente el agobio de su protagonista.

    Es imprescindible avanzar y dejar atrás todo lo que no te guste, aunque el camino llegue a ser tan duro como lo describes... al final se supera y se llega al oasis...

    Besos Mirella :D

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    1. Gracias Nieves, el final del texto es abierto, cada uno le pone las propias necesidades. En lo metafórico es que hay que avanzar a pesar de las propias limitaciones y de las que surgen del medio en el que vamos andando.
      Un beso, linda, gracias por pasar.

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  12. Un texto lleno de sugerentes y bellas imágenes logradas con las palabras.

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    1. Gracias Tracy, sos una gran lectora y me alegra que te haya gustado el relato.
      Un beso.

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  13. El desierto aterra. Pero peor es la ciudad... Un abrazo.

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    1. La ciudad es otro desierto... pero superpoblado.
      Internamente la sensación es la misma.
      Darío, un gran abrazo.

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  14. Precioso y triste relato Mirella, la lucha hasta más allá de nuestras fuerzas por la supervivencia, espero que la protagonista encontrara su mar despues de su dura lucha por sobrevivir.

    Un abrazo,

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    1. Sau, en un final abierto, cada lector encontrará el que más lo satisfaga. Gracias por tu aporte y por pasar siempre por el nido.
      Abrazo.

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  15. Espacios sin nada, sin nadie de una soledad inmensa, esos lo s podemos encontrar en el metro. Espero que ella llegue a donde sea feliz. Abrazos

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    1. Ester, la soledad y el silencio más absoluto lo podemos encontrar también en medio del estrépito de la calle y rodeados de personas.
      Ahí también tenemos que sobrevivir.
      Te agradezco mucho la visita al nido.
      Abrazo.

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  16. Dicen que no le des al cuerpo lo que pueda aguantar, porque nos sorprenderíamos de la resistencia que podemos alcanzar, y cuando se trata de supervivencia todas las alarmas del ser humano se activan y a pesar del sufrimiento, dolor y soledad muchas veces hasta se consigue salir a flote. A veces hasta da más miedo el silencio de la gran ciudad, a pesar del bullicio, que el inmenso arenal de un infinito desierto. Magnifico relato Mirella.

    Besos.

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    1. Rafa, eso mismo comentábamos con Ester y Darío, sobre la terrible soledad de una ciudad, donde hasta llegamos a ser invisibles, como si estuviéramos en el páramo más desiero del planeta.
      Y así y todo lo soportamos, lo enfrentamos y buscamos pequeños oasis en otros, para sentirnos acompañados, por el tiempo que sea y que dure.
      Gracias por acercarte siempre al nido.
      Abrazo.

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  17. CUANTAS IMÁGENES NOS DA ESTE RELATO. DESDE ESA ANGUSTIA DEL NARRADOR PROTAGONICO, HASTA HACERME CREER QUE ERA YO QUIEN LO ESTABA VIVIENDO. PERO DE TODO SE SALE, DE TODAS LAS CAÍDAS UNO SE LEVANTA MÁS FORTALECIDO Y DE TODO LO MALO, TAMBIÉN SE APRENDE.
    UN ABRAZO
    CARLOS

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    1. SOLEMOS MUCHAS VECES VIVIR ENTRE MUCHA GENTE Y SENTIRNOS SOLOS. YO COINCIDO EN VARIOS CONCEPTOS TUYOS. TE REPITO, LAS IMAGENES QUE DEJAS ME HACEN PENSAR TANTAS COSAS. ME RECUERDO HACE MUCHOS AÑOS EN CUBA CUAND MI PADRE SE SUICIDÓ. ESTE PARRAFO EN ESPECIAL ME HIZO RECORDAR ESOS MOMENTOS: Cavar y cavar, sin permiso para las lágrimas; el sudor goteando en el hoyo las reemplaza. La sequedad del aire se me ha metido adentro y se chupó todo, hasta el dolor. No pude hacer un hueco profundo, debía ahorrar fuerzas. Lo hice rodar despacio y le tapé la cara con la bandana de algodón que le protegía la cabeza. Sus labios estaban entreabiertos y me horrorizaba la idea de que se le llenara la boca de arena. No recé ninguna plegaria, no sabía a quién dirigirla.
      UFFF QUE BUEN ESCRITO.

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    2. Gracias Carlos por tus comentarios y lamento que el texto te haya llevado a recuerdos tristes; también agradezco la confianza y que los compartas acá, quizás sea una forma de exorcizarlos.
      Un gran abrazo.

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  18. Principalmente creo que hay un abuso de la palabra duna/s. Es como si repetirla tantas veces en el texto marcara un metamensaje de cosa que no se puede superar y todo el texto dependiera de que aparezca o no una duna nueva en el horizonte.

    Cada párrafo, venga a cuento no venga a cuento, está marcado por la duna/obstáculo, por lo cual cruza la línea del simbolismo y hay que bucear más hondo a ver de qué se trata la metáfora, porque el texto deja de ser un texto para convertirse en una metáfora de la carencia y su desafío y de cómo vencer esa contingencia que parece invencible.

    En realidad, el desierto vence a la protagonista, por más que el texto intente lo contrario. La realidad vence a la utopía. La verdad vence a la proyección que hacemos de ella (parezco Carlos) pero todo texto sirve para hacer una análisis de sus contingencias.

    ¿El espejismo es un espejismo o la protagonista lo hace un espejismo porque la realidad la trata a ella como tal? O porque en realidad precisa de un espejismo para evadir la metáfora que el texto en sí mismo narra sobre la creación de realidades y espejismos.

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    1. JAJAJA CARLOS EL PSICOANLIASTA, SOLO TE FALTÓ PONER JAJAJA. UN ABRAZO GAVRI

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    2. Gavrí, es posible que haya un abuso de la palabra dunas, cuando lo escribí me pareció que debía nombrarlas.
      El último párrafo no lo entendí, seguramente porque todavía no estoy repuesta. Lo volveré a leer en otro momento.
      Muchas gracias por pasar.

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  19. puedes estar rodeado de personas y sentirte absolutamente desvalido y abandonado
    la soledad es una proyección de nuestra propia autoconfianza (cuando la tenemos enferma, nada no nadie la puede sanar solamente nosotros mismos con gestos y acciones concientes )

    muy buen trabajo narrativo Mirella
    con dejos de introspección filosófica

    abrazos y feliz fin de semana

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    1. Elisa, sé que es un texto bastante denso, que puede tener varias lecturas. Cada lector toma su parte y la convierte en propia.
      Yo concientemente quise decir algo, pero en realidad la que dicta es la parte inconsciente. Con el tiempo -y no siempre- nos damos cuenta y podemos interpretar lo que está escrito entre líneas.
      Un fuerte abrazo.

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  20. Lindo viajar con tu texto :), tu texto hace viajar como otro comentario decia :)

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    1. Boris, gracias por viajar por mi texto y por acercarte al nido.
      Un abrazo.

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  21. UFFFFFF, TUS LETRAS ME ARRASARON...! TREMENDO TEXTO.
    BESOS

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    1. Gracias ReltiH por pasar y dejar tus impresiones.
      (No era mi intención causar ese efecto... jajaja)
      Un abrazo.

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  22. Qué bien escribes! Las palabras justas para contar lo que quieres.
    Es un regodeo leerte.

    Abbraccio
    Buona settimana cara Mirella.

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    1. Gen ¡es un placer recibir comentarios como los tuyos!
      Ando medio atrasada con la lectura de varios blogs, espero ponerme pronto al día, también con el tuyo.
      Si te gusta leer lo que publico, visitame cuando quieras.
      Un forte abbraccio anche a te.

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  23. Bueno, Mirella, se te ha llenado el blog de riquísimos comentaristas, como mereces. ¿Qué podría aportar yo?

    Simplemente, decirte que hay mucho en este paso por el desierto con lo que me siento identificada, porque ¿quién puede decir que no ha transitado algún desierto para llegar a extraer agua de las piedras al final de la sequía? Yo le he hecho más de una vez, y brota el agua en palabras como un manantial ahora.

    Mucha identificación con el primer párrafo, igual que con esta belleza llena de hondura, sutiles implicancias y claras alusiones:

    "Decido resbalar por la duna como si fuera un tobogán, después deberé subir por la siguiente. No te des vuelta a buscar con la mirada lo que dejaste atrás, como la mujer de Lot te convertirás en una estatua de sal. La voz sale de mi cabeza."

    Un horizonte tembloroso en la bruma y un silencio audible. El temor a los buitres, tan entendible y humano. Kavafis lo minimiza desde su propia y sabia experiencia de viaje así, en "Ítaca", aunque no es para minimizar en lo que concierne a mi experiencia de enfrentarme con bestias salvajes, por pura cobardía o por llevarlas dentro de mí:

    "Los lestrigones y los cíclopes

    y el feroz Poseidón no podrán encontrarte

    si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

    si tu alma no los conjura ante ti."

    Un intenso, humano y bello periplo en palabras que me encantó compartir y revivir con vos al leerte. Un verdadero placer. Y la cita de Cervantes: siempre la frutilla del postre que guardas para el exquisito final.

    Gracias por tanta belleza!

    Fer

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    1. Gracias a vos por tu comentario tan completo. Me gustan los comentarios que ustedes me dejan en cada post, no porque sean elogiosos, sino porque cada uno va dejando su mirada, desde qué punto aborda el texto.
      Y eso es muy enriquecedor para el que escribe, son devoluciones de gran valor, incluso me hacen reflexionar sobre cosas mías que se me escapan por ser inconscientes.
      Un gusto haberte encontrado, Fer.
      Abrazo.

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  24. Hola Mireia, paso a saludarte y agradecerte tu visita a mi blog.
    Vengo y me encuentro con un texto con muchos mensajes internos; escrito desde el subconsciente; el mismo que sabe de nuestros miedos y temores. También de nuestras carencias e ilusiones.
    Aquí hay supervivencia, mirada interior, esperanza, soledad, ganas de seguir adelante y dejar el lastre acumulado,...solo el escritor sabe exactamente qué quiso transmitir.
    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

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    1. Bueno Mos, como le decía a Fernanda, el que escribe a veces sabe hasta cierto punto lo que quiere decir.
      Uno arma la historia: quiero contar esto y aquello, que el personaje tenga ciertas características, pero después se interna en algo mucho más intrincado y empiezan a aparecer emociones familiares, miedos personales que le adjudicamos al protagonista del relato. Y la historia toma otra dimensión, pedazos del que escribe están ahí, algunos bien dibujados y claros, otros para descifrar.
      Un fuerte abrazo y gracias por la visita.

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    2. ¡Qué respuesta tan genial! Esa es la ficción que me interesa y me enriquece leer.

      Beso.

      Fer

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    3. Nuevamente gracias Fer. Los que escribimos, generalmente (a menos que se tenga un ego desmedido) nos sentimos insatisfechos con lo que producimos; recibir estas devoluciones -por lo menos a mí- me animan a seguir en momentos en que siento que ya lo he dicho todo y me estoy repitiendo.
      Otro beso.

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  25. Un relato con un sabor de ese realismo mágico de la narrativa hispanoamericana que tanto me gusta.Tu relato me hace empatizar con el narrador protagonista en primera persona.Las dunas tal vez sean el mar de dudas que nos asaltan en los tortuosos viajes emocionales a los que el eterno conflicto entre la realidad y el deseo nos conduce.Un cálido abrazo.

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    1. Juan, en cada texto suyace otro, que cada lector hace suyo, sigue los hilos de la trama y forma la propia.
      Eso me parece una de las cosas más interesantes de la literatura, que un relato termina convirtiéndose en una multiplicidad de historias diferentes.
      Gracias por acercarte.
      Otro abrazo.

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  26. gracias por tu huella en mis Poemas
    abrazos y feliz semana Mirella

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    1. Al contrario, Elisa, la agradecida soy yo por tus visitas.
      Abrazo y buen lunes.

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  27. Impresionante Mirella lo bien escrito. La ambientación que a medida que leía me daba sed, estaba con la protagonista en ese desierto y el espejismo, juro que no lo era, era el mar.

    mariarosa

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    1. Mariarosa, estuviste entre las más positivas respecto al final, algunos fueron categóricos en que no había salvación y otros esperaban que la hubiese.
      Eso es lo fascinante de haber escrito algo, ver cómo cada lector pone de sí y uno se desprende del texto, siente que ya no le pertenece y lo suelta.
      Gracias por estar.
      Abrazo.

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  28. Hermoso blog, me encanta! Los invito a visitar el mío en: http://windletterscmds.blogspot.com/ Saludos.

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    1. Gracias Melania por pasar, ya estuve en el tuyo y me gustó lo que vi.
      Nos seguiremos encontrando.
      Saludos

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  29. ¿Que sería de los oasis sin desiertos?, de los desiertos sin dunas, de las dunas sin viento.
    Todo existe para hacer más hermoso su contrario.
    Un bsazo Mirella.
    Tu seguidor.
    Spaghetti

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    1. Si, Spaghetti, somos y vivimos en un mundo de polaridades y nuestra tarea es tratar de que convivan en armonía.
      Muchas gracias por seguir leyéndome, es un lujo tenerte de lector.
      Un abrazo.

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